Carta de un anestesiólogo a su paciente


Apreciado paciente.

Hoy usted ha sido atendido, en su intervención quirúrgica, por mi, su médico anestesiólogo. Con la nueva ley del Ministerio de Salud, de las Entidades Prestadoras de Salud (EPS), es posible que en un futuro no pueda atenderlo como lo hice hoy, por las siguientes razones:

Las nuevas leyes me impiden utilizar mi criterio como médico anestesiólogo en pro de su confort y seguridad en su operación. Me obligan a poner los intereses de los dueños de su EPS, a la cual usted esta pagando, por encima de su bienestar y el de su familia.

Los fármacos anestésicos que acabo de elegir, basados en mi criterio, no podrán volver a ser administrados para una anestesia, sin ser aprobados por un comité que está interesado en ahorrar gastos y dar mas dinero al dueño de su EPS. Claro, en desmedro de su salud y en beneficio de la EPS, en su único objetivo que es la ganancia económica.

Los exámenes de laboratorio, los procedimientos diagnósticos, los procesos terapéuticos, los riesgos pre operatorios (cardiológico, neumológico) que, hasta hoy, están basados en mi criterio y mi experticio,estarán de ahora en adelante basados en unas guías elaboradas por profesionales económicos y no clínicos, interesados en el sostenimiento de un sistema económico, lejos de la ética que aprendí en la universidad y con la cual lo he atendido a usted.

Si no me acojo a estas directrices, me expongo a sanciones económicas y legales, que me impedirán seguir trabajando por usted de la misma buena vieja manera, y usted será atendido por otro médico anestesiólogo, más técnico que ético, en un tiempo menor al que le he dedicado a usted hoy, y bajo unas guías de obligatorio cumplimiento, cuya meta es mejorar el rendimiento financiero del dueño de su EPS y no el bienestar y la seguridad de su salud.

Como si esto fuera poco, su EPS no asumirá los gastos de enfermedades costosas. Pero yo sé, mi querido paciente, que todas las enfermedades son costosas, dolorosas e incomodas. Pero si a su EPS, a pesar del dinero que usted les ha pagado toda su vida, le parece que su enfermedad es costosa, es decir, si usted quiere operarse siendo portador de una enfermedad severa (del corazón, del sistema nervioso, del sistema inmunológico), si usted necesita una cirugía muy trabajosa o un procedimiento complejo, de ahora en adelante usted lo deberá pagar.

Sobra decir que no a mi, sino al dueño de su EPS.

Yo, su medico anestesiólogo, deseo seguir atendiéndolo a usted, mi paciente, de la manera más eficiente, como lo he hecho hasta el día de hoy. Ética, profesional y humanamente. Pero la nueva ley me lo impide. Usted no será mas mi paciente, será un usuario de una EPS, por la cual usted y el gobierno están pagando, que tendrá como meta dar mas riqueza económica a sus dueños, y menos servicios para usted.

Yo, su médico anestesiólogo, no soy el dueño de su EPS, no tengo la capacidad económica, política ni el poder de combatir esta injusticia. Estudio duro, me preparo en anatomía, fisiología, farmacología, acumulo experiencia en hospitales especializados diferentes, obtengo una sub especialidad, para darle su anestesia de una mejor y más segura manera.

Pero, ¿cómo compensa ese esfuerzo la EPS? Simplemente NO LO HACE ¡Es irrisoriamente cruel! Siempre me va a pagar... LA CUARTA PARTE DE LO QUE COBRA EL CIRUJANO. Si logré durante su operación de próstata, gracias a mi capacitación, que su marcapaso siga funcionando y su corazón no deje de latir, la EPS siempre me pagará el 25% de los horarios del urólogo. Si logré que no tuviera ningún ataque de asma durante su cesárea, y así su  bebé nació respirando muy bien, sólo me pagarán el 25% de los honorarios del obstetra.

Muchos cirujanos reconocidos y famosos no acepta, con mucha razón, la tarifa fija que su EPS paga por operación. Pero usted quiere que ellos lo operen, los elige porque son buenos, y estará dispuesto a pagarle la diferencia. Así también hay anestesiólogos muy capaces, pero usted no puede elegir uno porque, gracias a este sistema, el día de su operación lo atenderá el colega que se encuentre de turno en la clínica donde lo intervendrá su cirujano. Le tocará un buen anestesiólogo ese día? Puede que sí, puede que no. Es cuestión de suerte, pero su salud y su vida  no pueden ser manejadas de esta manera.

Soy, como siempre, un servidor humano que trata de darle un mejor bienestar y una absoluta seguridad a otro ser humano; como su consejero de siempre, me veo en la obligación de informarle a usted y a su familia cuándo una enfermedad, una alergia o algunos instrumentos y/o equipos médicos inadecuados pueden afectar su salud y su vida. Esto se llama prevención, el arte de evitar la enfermedad y la muerte, lo aprendí hace tiempo, en la universidad. Pero las políticas actuales parecen haberse olvidado de ella.

Tal vez esta carta sea mi ultima receta, la ley de las EPS es la peor enfermedad que he visto en años y como médico debo informar a usted, mi paciente, de su inmenso riesgo.

Ayúdeme a combatirla, pues no hay vacuna, no hay curación ni remedio diferente al que usted conozca esta información y se sirva elegir al mejor anestesiólogo para su intervención quirúrgica.

Es mi deber informar que en las reuniones sostenidas entre los médicos y los directivos de las EPS y clínicas privadas no se llegó a ningún acuerdo. Los médicos anestesiólogos como yo, los que administramos la epidural a su feliz mamá y lo vimos nacer, los que le aplicamos su analgesia para solucionar algún traumatismo inmediato a una travesura de niños, los que lo vimos crecer y le ayudamos a someterse a su cirugía estética para que viva y se sienta mejor, ésos, los médicos anestesiólogos de verdad, no tenemos nada que hacer negociando con un gobierno que nos falta el respeto y nos ignora. Por otro lado, los directivos de las EPS, sentados en sus lujosos escritorios, los ejecutivos del ministerio y los asesores, que han ganado millonarios contratos,  seguirán asesorando a sus patrones: el gobierno y las EPS, olvidando su verdadera razón de ser: su paciente.

Invitamos a nuestros compatriotas a solicitar a las EPS la información pertinente a las cualidades de sus médicos anestesiólogos afiliados y, de este modo, exigir el derecho de escoger al más competente, y no ser atendido por "el que le toque al azar" ese día de la operación. Por su bien y el de su familia, por el bien de la salud de todos los peruanos y por el respeto a una especialidad médica digna y decente.

Con todo mi cariño y fiel a mis principios,

Su Médico Anestesiólogo.


Adaptado de la página colombiana en Facebook: "Carta de un médico a su paciente".
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