domingo, 30 de julio de 2017

Al anestesiólogo le exigen los más grandes resultados y le ofrecen los más exiguos honorarios. "No estás en condiciones de exigir lo que no ofreces" dice el refrán.


Los salarios deben estimarse por su valor real, o sea por la cantidad de trabajo y de capital empleada para producirlos, y no por su valor nominal en abrigos, sombreros, dinero o maíz... David Ricardo: Escritor, economista, empresario y político inglés, miembro de la corriente de pensamiento clásico económico y autor de "Principios de economía política y tributación" (1817).

A cada momento los medios de prensa nos presentan casos de negligencia médica en los que el anestesiólogo es el malo de la película. Pacientes fallecidos o severamente dañados o que quedan en "estado vegetal", tras una cirugía u otro procedimiento médico, son resultado de "administración excesiva" de anestesia y la comisión de diversos errores de parte del especialista involucrado.

Complicada, muy delicada, la tarea del anestesiólogo, ¿no es cierto? Por tanto podríamos asumir que, en base a lo complicado y delicado de su tarea, en la que está en juego la salud y la vida del paciente, así como el éxito de su operación, debería recibir unos jugosos honorarios, muy de acuerdo a la complejidad de su trabajo y a su alta responsabilidad.

Así como los salarios, los honorarios profesionales se deben establecer según la complejidad y calidad del trabajo a realizar. Echemos una mirada al siguiente cuadro/ejemplo.

Criterios aplicados para establecer honorarios del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Buenos Aires
Los contadores públicos cobran de acuerdo a varios criterios que miden su "cantidad" de trabajo. Lo más justo, desde todo punto de vista. ¿Y qué sucede con los anestesiólogos en el Perú? Pues miremos el siguiente cuadro.

López Dávalos muy claramente señala que en la práctica privada el anestesiólogo cobrará según lo que trabaja otro, y no según la complejidad de su trabajo
 Con los anestesiólogos en el Perú sucede que siempre cobrarán una fracción de lo que cobra otro especialista (el cirujano), no importa si el paciente es cardíaco severo y/o difícil de intubar, si es un octogenario o un recién nacido, si tiene que ejecutar técnicas como monitoreo invasivo de presión arterial o presión venosa central y, además, sin intervenir el factor "calidad" del trabajo, o sea, el enfermo en excelentes condiciones post quirúrgicas y con mínimos efectos secundarios. En fin, haga lo que haga, el anestesiólogo siempre cobrará una fracción de lo que hace el cirujano.

Pero ocurre que la gente exige al anestesiólogo los mejores resultados ofreciendo los peores emolumentos, además de amenazarlo con enviarlo a la cárcel y sacarle una suculenta suma de dinero como indemnización si las cosas no van bien con la anestesia. Entonces, es válido asumir que, si el pensamiento "trabajo de alta calidad demanda altos honorarios" es verdadero, el opuesto, "bajos honorarios resultan en trabajo de baja calidad", también lo será.

Los abogados nos dan la razón al afirmar lo mostrado en el siguiente cuadro.


Y los arquitectos también. Leamos a continuación


Como conclusión, me atrevería a decir, estimado visitante, que, en tanto no se establezcan los honorarios del anestesiólogo en la práctica privada de acuerdo a sus habilidades, experiencia, estudios, complejidad del trabajo a realizar y calidad de los resultados, existirá una alta posibilidad de complicaciones con la anestesia por la presencia de especialistas poco competentes o escasamente motivados. En el Perú una pizza es más cara que una anestesia para una cirugía de artroscopía de rodilla por lesión de meniscos, sin importar que el paciente tenga 85 años, haya sido operado del corazón, sea diabético y reciba medicación anticoagulante. Si no puede creerlo, sólo mire la siguiente figura.

Pizza cuesta S/ 63.00, anestesia para artroscopía de rodilla cuesta S/ 60.00
Finalmente, una simple pregunta: si la asesoría de un abogado módico resulta en un juicio perdido, si el contrato de un arquitecto módico resulta en una casa que se derrumba, ¿cuál es la lógica consecuencia de ser atendido por un anestesiólogo módico?


jueves, 27 de julio de 2017

Adulteración de instrumental de anestesia (vaporizador): luz verde para mala praxis. Lo que los inspectores de la Superintendencia de Salud no ven

Máquina de anestesia adulterada: armada al estilo "Frankenstein", a menudo hallada en conocidas clínicas locales
Nota del blogger: Este post está dirigido a público en general, como todos los posts en este blog.

I

Hace algunas semanas la Superintendencia de Salud (Susalud) del Perú cerró temporalmente la sala de operaciones de una conocida y exclusiva clínica de cirugía plástica del distrito de Surco, en la ciudad de Lima. Una de las razones del cierre fue la falta de algunos instrumentos necesarios, como el desfibrilador.


Alertadas por esta noticia, con seguridad que muchas otras clínicas se esforzarán de no caer en la misma falta, evitando así alguna severa sanción de parte de los inspectores de Susalud, profesionales conocedores de instrumental de anestesia muy divulgado, como máquinas, ventiladores, monitores, desfibriladores, etc., pero no conocedores de instrumentos no muy conocidos popularmente, pero no menos importantes, como los vaporizadores de anestésicos.

El vaporizador es un instrumento que cambia un anestésico en fase líquida a su fase de vapor, al ser vertido en su interior. Este vapor se mezclará con gases frescos como oxígeno, o la combinación oxígeno más aire comprimido, y llegará al paciente a través de su sistema respiratorio y con intervención del anestesiólogo.

El vapor anestésico (flecha roja) es liberado por el vaporizador para mezclarse con el gas fresco (oxígeno (flecha amarilla) dentro de la máquina de anestesia. La mezcla vapor anestésico + oxígeno llega al paciente, que lo respira por la mascarilla para quedar "dormido" en unos instantes 

La dosis del anestésico se regula en porcentaje del gas fresco (por ejemplo, 2% o 3% o 4% de sevoflurano) gracias a un dial presente en el vaporizador.


Existen varios anestésicos inhalatorios (cuya mezcla vapor + gas fresco es inhalada por el paciente) utilizados en los últimos tiempos: halotano, isoflurano, sevoflurano, desflurano. Cada vaporizador es específico y está calibrado para un anestésico, y lleva una etiqueta de un color determinado con el mensaje en inglés use only xyz (utilizar solamente el anestésico xyz), de esta manera remarcando que únicamente se debe añadir en el vaporizador su correspondiente anestésico.


Vaporizadores de anestesia específicos, calibrados y con etiqueta de color determinado para cada anestésico. Para efectos de este post, hay que fijarse que sevoflurano es amarillo y enflurano es naranja

Ahora, ¿qué sucede si lleno un vaporizador con un anestésico inhalatorio en su fase líquida que no le corresponde? Para que sea más claro, con un ejemplo: ¿qué sucede si un vaporizador "naranja" de enflurano (anestésico inhalatorio ya en desuso) lo lleno con sevoflurano líquido?

El resultado será que sevoflurano, desde el vaporizador de enflurano, saldrá y llegará al paciente a dosis impredecibles, ya sea más bajas o más altas que las programadas en el dial. Entonces el paciente podría despertarse en plena cirugía por anestesia superficial debida a dosis bajas de sevoflurano o, inversamente, podría sufrir una profunda depresión de los sistemas respiratorio, nervioso, cardiovascular (daño cerebral, paro respiratorio, arresto cardíaco) por anestesia excesivamente profunda causada por dosis altas del mismo.

II

Es un censurable acto de algunas clínicas de esta capital de "adecuar" viejos vaporizadores de anestésicos en desuso, como enflurano, para ser utilizados con anestésicos más modernos, como el sevoflurano. Eso les significa un gran ahorro en dinero, pero poniendo en gran riesgo la salud y la vida de los pacientes que van a cirugía.

Vaporizador antiguo de enflurano, con el nombre del anestésico en letras naranja y con el aviso en inglés de "utilizar sólo con enflurano" improvisado para usarse con sevoflurano, como lo demuestra la banda amarilla agregada
Increíble ver cómo esta gente hace estas barbaridades, movidos por el tema monetario, a sabiendas del daño que pueden sufrir los pacientes que por mala suerte sean programados en la sala de operaciones que tenga este instrumental de anestesia adulterado.

Un aviso a los inspectores de Susalud: no descuiden ningún detalle al revisar el equipamiento de anestesia en cualquier centro quirúrgico.
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