viernes, 6 de enero de 2017

A un año del bombardeo del hospital de Médicos Sin Fronteras en Afganistán: un capítulo oculto en la historia del Kunduz Trauma Centre narrada por un anestesiólogo protagonista


El 3 de octubre del 2015, hace poco más de un año, aviones de guerra norteamericanos bombardearon el Kunduz Trauma Centre (KTC), hospital de cirugía de guerra de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), situado en el norte de Afganistán. ¡Cómo no lamentar tan mala noticia!

Reportes más recientes mencionan un número de al menos 30 víctimas por el ataque, entre ellas 13 miembros del personal de MSF, profesionales que viajaron a ese convulsionado país conscientes del altísimo riesgo al cual se exponían sus vidas, pero con el enorme entusiasmo de ayudar al prójimo en las condiciones más difíciles, viviendo nuevas experiencias y dando el tal vez más importante paso en sus carreras,

"Lo que mal empieza, mal acaba" dice el refrán que podría muy bien encajar en la historia del KTC, una vez que enteremos de un capítulo oscuro, y oculto, por incompetentes elementos de MSF que fallaron clamorosamente al llevar a Afganistán a un grupo de enfermeros y médicos especialistas -que arriesgaban sus vidas yendo a ese convulsionado país- a trabajar en un hospital que aún no funcionaba.

A continuación lo contamos tal cual sucedió.

Figura 1. Seis meses antes del inicio de la misión (diciembre del 2010) los médicos que inaugurarían el Kunduz Trauma Centre se preparaba para la misión. Licencia de nuestro centro de trabajo, convencer a la familia que, a pesar del alto riesgo de laborar en Afganistán, estaríamos sanos y salvos

El 22 de julio del 2011 llegó al aeropuerto de Kabul el grupo de profesionales (enfermeros, médicos, administradores) que en unos días más, de acuerdo a un cronograma preestablecido (figura 1), habría de poner en funcionamiento el KTC, al norte de Afganistán.

Figura 2. Vista parcial del cuadro de profesionales de la salud que pondrían a funcionar el Kunduz Trauma Centre (por razones de seguridad se ocultan los nombres). Varios puestos quedaban por cubrir ("recruitment on going") oportunamente con personal nativo de Afganistán. Era diciembre del 2010, seis meses antes del inicio de la misión

Este blogger tuvo del honor de ser el médico anestesiólogo de la misión. Después de algunos días de "briefing" (instructivo) acerca de la cultura afgana, temas de salud, asuntos de seguridad, aspectos administrativos, todo iba quedando listo para que la misión se instale Kunduz los primeros días de agosto.

Figura 3. Reporte periodístico del 2 de agosto del 2011 acerca de un atentado suicida a una compañía de seguridad alemana cuyo local estaba a escasos metros del Kunduz Trauma Centre. Nadie bromeaba cuando nos hablaban del tremendo lío en que nos habíamos metido al viajar a Afganistán

Poco antes del viaje a Kunduz, medios de comunicación daban cuenta de la terrible noticia de un ataque suicida a una compañía de seguridad alemana, situada a escasos metros del KTC (Figura 3). Ello fue motivo de susto y preocupación, pero el grupo estaba preparado de antemano para vivir y manejar ese tipo de situaciones durante su estancia en Afganistán, no obstante el peligro que significaba para sus vidas.

Súbitamente surgió el rumor de que se postergaría hasta nuevo aviso el viaje a Kunduz y se reubicaría a los profesionales expatriados en el hospital Ahmad Shah Baba, en la misma capital afgana. ¿La postergación tenía que ver con el atentado suicida? ¿De pronto el peligro se tornaba mayor al habitual? Simplemente no había respuesta. Los jefes de misión callaron en todos los idiomas respecto al futuro de la misión.

De pura suerte, un trabajador administrativo africano, muy solidario con los confundidos miembros de la misión inaugural del KTC, comunicó por lo bajo que se postergaba el viaje a Kunduz simplemente porque el hospital aún no estaba listo para funcionar, es decir, un grupo de profesionales viajó a Afganistán, arriesgando sus vidas... ¡inútilmente!

El amigo africano, cuyo nombre guardamos en reserva, sustentó su afirmación con los siguientes documentos:

Figura 4. El personal que trabajaría en sala de operaciones llegó a Afganistán el 22 de julio. El 25 de agosto MSF estaba convocando a candidatos para ocupar el puesto de plomero jefe del KTC. El sistema de agua potable estaría listo -siendo muy optimistas- en un mes. ¿Qué podían hacer enfermera instrumentista y anestesiólogo hasta entonces?

1. Convocatoria para el puesto de plomero jefe. A más de un mes de la llegada del personal que trabajaría en sala de operaciones, por el 25 de agosto recién MSF estaba buscando al encargado de instalar el sistema de tuberías de agua indispensable para la realización de cirugías (figura 4).

Figura 5. El 1 de setiembre, pasado más de un mes de la llegada de los profesionales expatriados, el KTC estaba muy lejos de comenzar a funcionar puesto que faltaban cubrirse puestos claves.

2. Convocatoria para los puestos de traductor médico, enfermero anestesista y cirujano. Igualmente, a más de un mes del inicio de la misión, 1 de setiembre, MSF recién se ocupaba de completar el personal para el funcionamiento del KTC (Figura 5).

Posteriormente, el jefe de la misión confirmó lo que ya sabíamos: el Kunduz Trauma Centre aún no estaba en condiciones de funcionar. Un grupo de profesionales expatriados, principalmente administrativos, se quedó en Kunduz para realizar labores propias de sus habilidades. Médicos especialistas y enfermeros fueron asignados al hospital Ahmad Shah Baba.

En conclusión, MSF envió a Afganistán por las puras alverjas a varios profesionales que, si bien es cierto conocían y aceptaban los riesgos que ello significaba para sus vidas, no se merecían semejante desplante. ¿Cómo entender que se pueda cometer tan descomunal error en tan prestigiosa ONG ganadora del Premio Nobel de la Paz?

Como diría Bob Dylan, también ganador del Nobel de la Paz... "la respuesta, amigo mío, está flotando en el viento".
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