viernes, 8 de abril de 2016

Pautas para "resistir" una anestesia (Parte 2): El papel del anestesiólogo subespecialista cardiovascular



En el post anterior se concluyó en que una anestesia puede "resistirse" mejor mientras menos compleja sea, de ahí la importancia del anestesiólogo experto en bloqueo nervioso periférico quien, en el uso de sus habilidades, sólo anestesia ciertas regiones del cuerpo humano evitando así los indeseables efectos sistémicos de la anestesia general o regional epidural y raquídea.

Pero, ¿qué sucede cuando por el tipo de cirugía no es posible administrar un  bloqueo nervioso periférico y se tiene que administrar obligatoriamente una anestesia general o epidural o raquídea?

Aquí es cuando el papel del anestesiólogo subespecialista cardiovascular se convierte en trascendental.


La depresión de los sistemas cardiovascular (disminución de la frecuencia cardíaca y de la presión arteria) y respiratorio (cese de la respiración) son efectos indeseables muy frecuentes de la gran mayoría de drogas anestésicas. Por otro lado, un súbito y peligroso aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, que necesariamente va a afectar a un corazón enfermo, es común en varios procedimientos en anestesiología como la intubación traqueal, punción venosa y arterial, etc. Y es cuando el paciente se descompensa por estos efectos de drogas y procedimientos que el público en general tiene el concepto erróneo de que "no se está resistiendo la anestesia".

Pues bien, un anestesiólogo cardiovascular se ocupará de evitar un deterioro de la función cardíaca, circulatoria y respiratoria mediante el uso de una técnica depurada y de drogas cardio-estimuladoras, así como su experiencia y pericia resultarán en la realización de procedimientos que no eleven excesivamente frecuencia cardíaca y presión arterial afectando a un corazón enfermo. De esta manera, el paciente con enfermedad severa "resistirá" mejor una anestesia.
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