sábado, 17 de enero de 2015

Todo sobre la anestesia para la rinoplastía [2]












Viene del post anterior: Introducción a la anestesia para rinoplastía:

Estas noticias no faltan el los periódicos. No es para asustarse. Les adelanto que todo depende del anestesiólogo competente que usted ha contratado para su rinoplastía. No el anestesiólogo que le impone la clínica o el mismo cirujano. Te repito, no te asustes. Lo siguiente es duro, pero te ayudará a reflexionar.

Así como lo que sigue sucede cuando te equivocaste de cirujano plástico...


Lo que ves a continuación sucede cuando tuviste mala suerte con el anestesiólogo que te impuso la clínica o el cirujano.


¡Esto lo evitas eligiendo tú mismo a tu anestesiólogo!

La rinoplastía es tal vez la operación más requerida en cirugía plástica. También es, tal vez, la operación estética que más complicaciones ostenta. Este blog tiene como objetivo llegar al público en general y darle a conocer la razón por la que debe escoger a su anestesiólogo así como a su cirujano. La descripción de la técnica quirúrgica se realiza muy bien en diversos portales de internet. Pues, comenzamos a explicar lo que nos compete. Cosas de la anestesia, que usted debe tomar en cuenta antes de su rinoplastía


1.- Su rinoplastía debe efectuarse en sala de operaciones de un hospital o clínica. Un consultorio muy rara vez tiene el equipo y el personal para atender una emergencia derivada de la intervención quirúrgica. En una clínica muchas veces hay más de un anestesiólogo para atender y solucionar cualquier eventualidad, así como enfermeras especializadas y equipo médico de reanimación cardio-pulmonar-cerebral.

2.- Existen tres tipos de anestesia para la rinoplastía: la local pura, la local con sedación y la general con intubación traqueal. Pasamos a detallarlas.


I) Anestesia local.

Es, de lejos, la más segura y la que menos posibilidad de complicaciones ofrece. Tiene que ver mucho la habilidad del cirujano plástico para administrar una excelente anestesia local y, de esa manera, el paciente pueda tolerar el procedimiento. Estando despierto el operado es extremadamente difícil que se produzca aspiración de sangre a los pulmones o depresión o paro respiratorios.

Tiene la desventaja que, aún con la mejor anestesia local, el dolor no se suprime completamente, y el éxito de la cirugía queda supeditado a la capacidad de "aguante" del paciente. Si soporta el "castigo", bien por él; pero si llega el momento en que ya no puede más y "tira la toalla", el procedimiento queda inconcluso. Hay que reprogramarlo o esperar que llegue un anestesiólogo para que administre anestesia general, si se dan las condiciones.


II) Anestesia local más sedación.

A la anestesia local administrada por el cirujano plástico, el anestesiólogo agrega la inyección intravenosa de un hipnótico justo antes de que el cirujano pinche para inyectar la anestesia local. El objetivo es que el paciente se duerma con el hipnótico, pero sin perder la respiración espontánea. Así, no se siente la fastidiosa infiltración del anestésico local, el paciente duerme respirando solo y, cuando despierta, ya la anestesia local ha "pegado" bien y se somete a un procedimiento sin dolor y con un estado de sedación o ansiólisis reconfortante. Aquí se lucen tanto cirujano como anestesiólogo. Tienen que ser ambos muy competentes para que esta técnica alcance el éxito. Tienen que tener muy en claro sus objetivos que, si no logran alcanzar buenamente, debe detenerse el procedimiento y pensar detenidamente en la solución. La seguridad del paciente está por encima de todo.

No es conveniente administrar más de una droga anestésica, podrían potenciarse de mala manera y producir depresión respiratoria, supresión de la deglución y neumonía por aspiración.


III) Anestesia general con intubación traqueal.

De elección en pacientes muy nerviosos o cirujano y anestesiólogo no muy hábiles. El operado está completamente dormido, con buena analgesia, con un tubo endotraqueal que garantiza una óptima respiración y protección de la vía aérea contra la aspiración de sangre u otras secreciones.


Debido a la manipulación quirúrgíca muy cerca de la situación del tubo, el anestesiólogo debe asegurarlo bien y estar muy atento por si se "mueve" de su sitio. Una vez finalizada la intervención, el paciente debe ser extubado despierto, para que respire por la boca, expulse de la boca sangre residual o bien la degluta. Si se extuba al operado aún dormido puede ocluirse la vía aérea por edema de tejidos blandos, por caída de la lengua o por aspiración de secreciones.

Estimado visitante, una vez más. Tiene que darse cuenta de lo importante que es elegir a un buen anestesiólogo.
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