viernes, 9 de enero de 2015

La anestesiología: una especialidad que soluciona problemas (parte 2)

Encontrar problemas a las soluciones
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Viene del post anterior: Parte 1

Estimado visitante.

Cada vez que nosotros, o algún familiar muy querido, tiene un problema de salud que requiere solución quirúrgica pensamos inmediatamente en buscar a ese cirujano famoso a quien vimos hacer gala de sus grandes habilidades en la televisión o que nos recomendó algún amigo. Y también pensamos en acudir, por supuesto, a una cómoda y acogedora clínica particular.

Y no nos preocupamos de nada más, ya que es "evidente" que tras el protagonista cirujano están, como "actores secundarios" (como simple "parte del paisaje"), secretarias, enfermeras y anestesiólogo en sala de operaciones.

Tremendo error. El más famoso, hábil y experto de los cirujanos no va a poder hacer nada mientras que un anestesiólogo con iguales características maneje con acierto al paciente y brinde las mejores condiciones para realizar la operación.

No nos cree? A continuación dos buenos casos ejemplo.

Imagen 1
Caso 1. Recién nacido con retinopatía (enfermedad de la retina) de la prematuridad, fisura palatina y persistencia del conducto arterioso (severa malformación del aparato cardiovascular). El oftalmólogo lo programa para practicar una fotocoagulación de urgencia para evitar que el bebé quede ciego.

El problema está en la intubación traqueal para la anestesia, pues la fisura palatina la torna muy difícil y trabajosa y con el peligro de complicaciones respiratorias (mala ventilación pulmonar por demora en intubación) y cardíacas (arritmias como respuesta a la manipulación excesiva de la vía aérea).

El anestesiólogo dio solución con la colocación rápida y mínimamente invasiva de una máscara laríngea (ver imagen 1). Ahora sí el cirujano puede desarrollar su habilidad y experiencia para prevenir la ceguera.

Imagen 2
Caso 2. Paciente gestante a término obesa e hipertensa con feto valioso por haberse sometido a tratamiento contra infertilidad. El ginecólogo obstetra la ha programado para cesárea. El problema está en que la obesidad complica la administración de anestesia epidural que es la de elección, pues no se pueden palpar las "puntas" de las vértebras (importante reparo para la punción lumbar, flechas rojas en imagen 2) y, además, el tejido adiposo (flecha verde en imagen 2) aumenta considerablemente la distancia entre la piel y el espacio epidural.

Y repetidos intentos en la punción van a desencadenar una crisis de hipertensión arterial.

La solución la pone un anestesiólogo competente que logra en pocos intentos y de forma precisa un buen nivel de anestesia para la cesárea. Antes de que esto suceda ni el famoso ginecólogo obstetra ni el experto pediatra neonatólogo (que aguarda para atender al recién nacido) podrán hacer nada.



Imagen 3
Ahora, el anestesiólogo no sólo da solución a terribles problemas dentro de sala de operaciones. Veamos el caso 3.

Caso 3. Recién nacido con comunicación interventricular y falla cardíaca de cuya inmediata compensación depende que pueda ser intervenido quirúrgicamente y se salve su vida. El cardiólogo pediatra indica drogas que mejoran la capacidad de bombeo del corazón (inotrópicos) que sólo pueden ser administradas por un catéter venoso central. Un cuello muy pequeño y frágil y la precaria condición del paciente elevan la posibilidad de complicaciones.

La solución vino de mano de un anestesiólogo cardiovascular que pudo realizar el procedimiento sin novedad (imagen 3). Ahora recién el experto cardiólogo pediatra compensará esa falla cardíaca y el bebé llegará en condiciones satisfactorias a la operación que le salvará la vida.

Parece increíble, no?

Ahora que conoce el importantísimo rol del anestesiólogo en apoyo de diversidad de especialidades médicas, ¿no cree que debería preocuparse en buscar uno bueno para cuando la situación lo requiera?
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