sábado, 10 de enero de 2015

Explicación de errores en anestesia (2): Condenado a muerte agonizó 43 minutos por falla en inyección letal

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Viene del post anterior: Condenado a muerte agoniza 43 minutos...

En la inyección letal, como método para aplicar la pena muerte, se administran vía intravenosa sobredosis de tres drogas muy frecuentemente utilizadas por el anestesiólogo:

1) Tiopental Sódico (hipnótico).- Barbitúrico que induce un sueño profundo del que el condenado no despertará jamás. Su función es provocar un estado de inconsciencia para no sufrir los terribles efectos de las drogas mencionadas a continuación que producen, finalmente, la muerte.

 

2) Bromuro de pancuronio (relajante/paralizante muscular).- droga que paraliza todos los músculos voluntarios del organismo, incluidos los que participan en la respiración, ocasionando que el condenado deje de respirar (paro respiratorio).

Funcionamiento del diafragma
Músculo diafragma (rojo/naranja) cuyo movimiento, junto a otros músculos torácicos, hace posible la respiración

El pancuronio paraliza el diafragma y otros músculos que participan en la respiración, provocando un paro respiratorio irreversible

3) Cloruro de potasio.- Una vez relajada la fibra muscular cardíaca (diástole), para que se vuelva a contraer (nueva sístole) es necesaria una disminución de la concentración de potasio en su exterior. Administrando altas dosis de cloruro de potasio ocasiona un gran aumento del potasio extracelular que el corazón permanezca relajado e incapaz de contraerse nuevamente (paro cardíaco en diástole)

Resultado de imagen para iones potasio movimiento
Figura que indica el flujo de iones por sus respectivos canales en la célula
Puede suceder que el condenado se mantenga despierto sufriendo los terribles efectos paralizantes de la respiración del pancuronio o el intenso dolor a la inyección del cloruro de sodio cuando no se ha administrado adecuadamente la dosis de tiopental sódico debido a:

1) Imprecisión del ejecutor al momento de inyectar el hipnótico (inyección muy lenta o muy rápida).

2) Mala colocación de vía intravenosa o rotura de la vena al momento de administrar las drogas, haciendo que éstas pasen al tejido celular subcutáneo y se absorban y ejerzan sus efectos de manera impredecible.

Por supuesto que la presencia de un anestesiólogo experto bajaría al mínimo la posibilidad de que ocurran los accidentes descritos anteriormente y el condenado no sufriría. Mas no olvidemos que la ética impide a los médicos participar en la ejecución de la pena de muerte.
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