miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cosas que debe saber sobre la anestesia en niños (2)


Viene del post anterior: Cosas que debe saber sobre la anestesia en niños (1)

Durante la cirugía

A menor edad y tamaño del paciente quirúrgico pediátrico se requiere mayor preparación, habilidad y experiencia del anestesiólogo. Esto es porque procedimientos como la intubación traqueal y la canulación intravenosa periférica son mas difíciles en recién nacidos. De igual manera, los niños de menor edad son los más susceptibles a daño cerebral ante cualquier eventualidad o complicación durante la intervención quirúrgica.

Tubos endotraqueales
En niños siempre se administra anestesia general puesto que ellos no van a colaborar durante ningún procedimiento, requisito indispensable para recibir sedación. Según el tipo, complejidad, duración de la operación se utilizarán técnicas como la intubación traqueal o colocación de máscara laríngea o, simplemente, se hará respirar al paciente mediante una mascarilla.

Máscaras laríngeas
También, de acuerdo a la especialidad de la cirugía (otorrino, tórax, cardíaca, abdominal, etc.) se utilizará una combinación de fármacos hipnóticos, analgésicos narcóticos y relajantes musculares para proveer un buen plan anestésico y evitar sobredosis de fármacos cuando se usan como "agente único". Existe la mala costumbre en algunos anestesiólogos de utilizar un agente hipnótico inhalatorio único en alta dosis, prescindiendo de drogas analgésicas. Si bien es cierto que así se logra tener al niño inmóvil y sin respuesta a los "cortes" del cirujano, una vez despierto éste sentirá el más horrible de los dolores y presentará una agitación espantosa.


Despertar de la anestesia

Un niño debe despertar de la anestesia respirando bien y sin dolor, mucho mejor con una leve somnolencia (algo dormido), pues un niño "muy despierto" va a comenzar a llorar de hambre (no olvidemos que ha ayunado varias horas antes de la cirugía) o por miedo a "desconocídos" (personal de salas de operaciones y de recuperación). Un pequeño paciente dormido tal cual estuviera en su cuna (se recuesta en decúbito lateral, buscando su comodidad) y que respira muy bien nos muestra que la anestesia ha sido exitosa.


Un niño que sale del quirófano llorando y agitado puede hacerse daño al golpearse contra las barandas de la camilla, se puede quitar el aún necesario catéter endovenoso (¡qué difícil va a ser colocarle uno nuevo!) o hacer que se desprendan los apósitos que cubren las heridas operatorias y ocurran infecciones.

Estimado visitante, ¿se da usted cuenta qué importante es elegir un buen anestesiólogo en anestesia pediátrica?
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