jueves, 20 de noviembre de 2014

La máquina corazón/pulmón artificial en cirugía cardíaca. Estrecha colaboración entre enfermera perfusionista y anestesiólogo cardiovascular


Viene del post anterior: Monitoreo invasivo en cirugía cardíaca

Mientras el corazón es operado para que se le corrija algún defecto congénito o adquirido, la máquina de circulación extracorpórea (CEC) o corazón-pulmón artificial asume el trabajo de oxigenar y bombear la sangre hacia los diferentes sistemas del organismo. Su manejo, en nuestro hospital, está a cargo de la altamente calificada enfermera perfusionista.


Las venas del cuerpo humano (color azul en la figura anterior) llevan sangre a la que le ha extraído oxígeno (sangre venosa) para el buen funcionamiento de diversos aparatos y sistemas. Todas éstas van a formar las grandes venas cavas (superior e inferior) que desembocan en la aurícula derecha del corazón. Luego la sangre pasa al ventrículo derecho, de donde es bombeada hacia los pulmones (vía la arteria pulmonar y sus ramas) para oxigenarse.


La sangre oxigenada (sangre arterial) regresa al corazón a través de las arterias pulmonares y llega a la aurícula izquierda. De ahí pasa al ventrículo izquierdo para ser bombeada hacia la arteria aorta y posteriormente llegar a todos los tejidos del cuerpo humano para suministrarles oxígeno y otros nutrientes.


En la circulación extracorpórea, una gran cánula colocada en la aúricula derecha drena la sangre venosa hacia el oxigenador de la máquina. Ahí la sangre se oxigena y, como sangre arterial, pasa a la bomba de la máquina de donde es impulsada hacia la arteria aorta vía la cánula arterial.


La enfermera perfusionista de manera admirable conduce la sangre hacia su máquina y la devuelve hacia la circulación del paciente.


El cirujano cardiovascular, por su parte, colocará y fijará con destreza las cánulas venosa y arterial y el sistema de tubos del corazón-pulmón artificial.


Ahora, la sangre al circular por superficies extrañas y a presiones más bajas de lo normal sufre múltiples alteraciones que ocasionan cambios no deseados en varios aparatos y sistemas (anticoagulación, hipoperfusión, acidosis metabólica, etc.). Es tarea del anestesiólogo cardiovascular tratar y revertir estas alteraciones cuidando que no causen mayor daño al paciente.

Lic. Isabel Moncada y este blogger
Es un fascinante trabajo en equipo el manejo de la CEC. Y este blogger está muy orgulloso de alternar con los mejores cirujanos cardiovasculares y las más calificadas enfermeras perfusionistas del país.
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