jueves, 24 de julio de 2014

Todo sobre la anestesia epidural en la cesárea [2]


Viene del post anterior: Epidural para cesárea parte 1

Justo hemos terminado de administrar una anestesia epidural a una gestante. Estamos acomodándola en la posición supina y ella nos dice:

-Doctor, todavía siento mi cuerpo...-

Efectivamente. Durante la operación cesárea la paciente no va a perder la sensibilidad al tacto de la facultad de mover sus miembros inferiores. A la gestante le respondemos...

-Siempre va a sentir que la "tocan", que "mueven" su barriga- Y añadimos: Pero cuando corten con el bisturí usted va a sentir que por su piel pasa un objeto sin punta como la yema de un dedo.


¿Por qué sucede así?



En las dos figuras anteriores observamos cómo emergen raíces nerviosas (nervios raquídeos) de la médula espinal, que está protegida dentro de la columna vertebral. La flecha roja señala uno de los nervios a "anestesiar" por el anestésico local vertido en el espacio epidural.



Los efectos sobre las raíces nerviosas son progresivos, según la cantidad y concentración del anestésico empleado, afectándose en primer lugar las fibras nerviosas más finas y con menos mielina ( lipoproteina que envuelve fibras nerviosas facilitando la transmisión del impulso nervioso) y, por último, las fibras más gruesas y con más mielina. Así pues, se afectan, por este orden, las fibras sin mielina neurovegetativas y sensitivas y, después, las fibras con mielina sensitivas y motoras. A igual diámetro, las fibras sensitivas son bloqueadas antes que las motoras. 


En resumen y en lenguaje simple:

a) En la anestesia epidural se bloquean en primer lugar y en mayor intensidad, las fibras nerviosas que transmiten la sensibilidad dolorosa (la operación NO DUELE) y las que regulan la presión arterial y la frecuencia cardíaca (en una buena epidural DISMINUYEN, moderadamente, la presión y el pulso).

b) Las fibras que transmiten la sensibilidad táctil (sensación de que "tocan") y la movilidad de los músculos (se podrían mover las piernas) se bloquean en segundo lugar y en menor intensidad.



Es necesario explicar anticipadamente a la paciente de qué se trata su epidural para cesárea, para que no se asuste pensando que, al "sentir sus piernas" no está adecuadamente anestesiada y va a sufrir de dolor durante la operación. Tampoco debe cometerse el tonto error de "amarrar" los brazos de la gestante a los brazales de la mesa de operaciones, una vez colocada la epidural. Únicamente conseguiremos que crea que la operación le va a doler, de todas maneras, y la amarran para que sus movimientos de defensa ante el dolor no perturben a los cirujanos. Hay que avisar que los brazos no deben acercarse a la zona operatoria para prevenir su contaminación e indicar que si, por ejemplo, pica un ojo o la nariz, nos lo comunique para ayudar a solucionar esa pequeñísima incomodidad.
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