jueves, 24 de julio de 2014

Todo sobre la anestesia epidural en la cesárea [3]


Viene del post anterior: Epidural para cesárea parte 2

En la visita pre-anestésica, además de revisar en la historia clínica antecedentes de enfermedades importantes, presencia de alergias, riesgo cardiovascular y resultados de exámenes de laboratorio, se debe explicar a la paciente sobre los detalles del acto anestésico. Mucho cuidado con gestantes portadoras de alteraciones respiratorias de origen alérgico, pues estornudos y tos persistentes e intensos podrían elevar la posibilidad de punzar la duramadre, con el consecuente peligro de complicaciones como cefalea post-anestésica o anestesia raquídea total.


No se indicará premedicación a base de sedantes ni hipnóticos por el evidente riesgo de depresión del recién nacido.

Una vez en sala de operaciones, se monitorizará (electrocardiograma, presión arterial no invasiva y oximetría de pulso) y canulará una vena periférica a la gestante (pre-hidratación con 500 cc de suero fisiologico para prevenir la caída brusca de la presión arterial).

Para este blogger, la posición ideal de la paciente al momento de la punción epidural es el decúbito lateral izquierdo. He aquí los motivos:


1.- Favorece la circulación sanguínea en madre y feto. El útero grávido deja de comprimir la vena cava inferior. Así, no disminuye el llenado del corazón ni el gasto cardíaco.

2.- Es más cómoda para la paciente. Además, en esta posición existe menor estiramiento de ligamentos que van del sacro al coxis y, por lo tanto, se tiene menor posibilidad de lumbalgia como complicación.

3.- Algo muy importante: puesto que nadie es infalible, de presentarse alguna de las complicaciones graves de la anestesia epidural (convulsiones por inyección intravascular inadvertida, anestesia raquídea total por punción inadvertida de la duramadre), es más fácil tratarla y darle solución con la paciente echada que con la paciente sentada y, peor aún, al filo de la cabecera de la mesa de operaciones. Esos segundos que se ganan al tener a la embarazada echada de costado (si está sentada se desploma, y se pierde tiempo valioso en echarla y acomodarla "boca arriba"), muchas veces son la diferencia entre una complicación resuelta y una letal.

Se limpiará la zona a punzar (y alrededores) con alcohol yodado o solución de yodo-povidona, se seleccionará el espacio intervertebral y se aplicará una pequeña dosis de anestesia local. Luego se introducirá la aguja de Tuohy (epidural) lentamente y con mucho cuidado (sobretodo si la cesárea no es de urgencia). No olvidemos que cualquier ser humano tiene miedo antes de una operación. Solicitemos amablemente su colaboración, expliquemos que sabemos de sus "nervios" y que tendremos la mayor de las paciencias. Si al limpiar la espalda con el frío alcohol o al inyectar la anestesia local la paciente no puede evitar moverse... ¿cuál es el problema?


Provoca vergüenza ajena ver a colegas o a enfermeras llamar duramente la atención a la gestante si reacciona "escondiendo" la espalda ante el frío de la solución antiséptica o el pinchazo en la piel. En ese momento no va a ocurrir ningún evento adverso. Más bien se le pedirá que avise si necesita moverse (para detenernos un momento en la introducción de la aguja de (Tuohy) y que permanezca lo más quieta posible en el momento que bordeamos el espacio epidural e inyectamos ahí el anestésico y coadyuvantes.


Una vez finalizada la administración del anestésico se podrá colocar un catéter epidural para control del dolor post-operatorio. Hay que estar muy atentos al monitor de funciones vitales, pues en una anestesia epidural exitosa no es infrecuente que caiga la presión arterial (hipotensión por bloqueo del sistema nervioso simpático) y se presente sensación nauseosa o vómitos. Estos serán fácilmente controlados normalizando la presión arterial con fluidos intravenosos o una droga vasoconstrictora.


Pues, ¡que se inicie la cesárea!
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