miércoles, 4 de junio de 2014

Explicación de caso de negligencia médica en anestesia Nº 27: Sobredosis de morfina deja a niña con muerte cerebral



El labio leporino y el paladar hendido (fisura palatina) son defectos de nacimiento del labio superior y el paladar. Los tejidos que forman el paladar y el labio superior no se han unido. Puede variar desde un pequeño corte en el labio (labio leporino =labio de "liebre")...

Labio leporino
...hasta una ranura que llega hasta el paladar y la nariz.
Paladar hendido

Puede afectar el aspecto del rostro del niño y puede conducir a problemas con la alimentación y el habla.

El tratamiento suele ser una operación para cerrar el labio y el paladar. Puede ser en dos etapas. La primera operación se efectúa durante el primer año de vida (corrección del labio). Posteriormente se puede corregir el paladar.


Tubo traqueal fijado en la línea media. Así se brinda más espacio para el trabajo del cirujano
La anestesia para esta intervención quirúrgica es todo un desafío. Exige mucho conocimiento, buena técnica, bastante precaución y, sobretodo, nervios de acero de parte del anestesiólogo. Debido a que se opera muy cerca de donde está el tubo traqueal, hay peligro que éste se salga de la tráquea.

Por tal motivo, en este tipo de operación se utilizan tubos traqueales preformados. Son tubos "en ángulo" (ver figura) cuya forma permiten una fijación adecuada y un amplio espacio para que el cirujano, con comodidad, trabaje dentro de la boca.


Tubo traqueal preformado. Su ángulo permite buena fijación a pesar del trajín quirúrgico
A estos niños pacientes se les debe sacar el tubo traqueal, mucho ojo, cuando estén despiertos. Caso contrario, puede ocurrir obstrucción de la vía aérea por la lengua o por la inflamación de los tejidos blandos, producto de la manipulación quirúrgica.

La anestesia residual ablanda los tejidos de la orofaringe y éstos pueden obstruir la vía aérea
El reporte periodístico dice que la operación cursó sin complicaciones. Parece ser que en sala de recuperación, muy despierta ya Lilian, presentó dolor en la zona operatoria ("garganta"). Debe haber sido muy intenso, para que se decida indicar morfina. Puede estar indicado este narcótico en dolor muy grande, pero no en una niña con trajín quirúrgico reciente en vía aérea alta (orofaringe, nasofringe). Lo recomendable son los analgésicos/antiinflamatorios llamados no esteroideos (AINES), como paracetamol, naproxeno, ketoprofeno, etc.



La morfina calma el dolor, pero provoca sueño y deprime la respiración. La dosis del narcótico fue excesiva. ¡2 miligramos! Cuatro veces más, aproximadamente, de lo requerido.


Lilian fue involuntaria y negligentemente "anestesiada" de nuevo, y le deprimieron la respiración al inyectarle, en sobredosis, morfina. Dejó de oxigenar sus pulmones por falta de ventilación y, muy probablemente, por obstrucción de la vía aérea por la lengua o la mucosa faríngea inflamada. Siguió paro cardíaco, el cerebro se quedó sin óptima irrigación varios minutos y, a pesar que los latidos cardíacos y la circulación fueron restablecidos, ocurrió daño neurológico irreparable.
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