domingo, 8 de junio de 2014

Anestesistas que desacreditan a la anestesiología



En nuestra modesta opinión, un motivo del trato sub-óptimo y los bajos honorarios que recibe el anestesiólogo peruano en la práctica privada es la proliferación de especialistas realmente incompetentes.

Un colega mexicano nos da la razón en este extraordinario artículo.

EL ANESTESIOLÓGO COMO ÚNICO RESPONSABLE DE SU ACTUACIÓN PROFESIONAL

Dr. Juan Manuel Villegas Castellanos
Médico Anestesiólogo
Hospital General No.9, IMSS
Cd. Puerto Peñasco, Sonora, México


¿Por qué el título de este artículo?. Porque puede ser el punto de partida para muchas reflexiones, dependiendo de la inquietud de quien lo analice.

El ser humano, se fortalece como tal, incrementa su credibilidad y liderazgo cuando existe congruencia entre lo que dice y hace.

Sin afán de ofender a mis queridos colegas, debemos reflexionar sobre nuestra situación profesional como anestesiólogos, y el papel que jugamos como miembros de un equipo quirúrgico; he escuchado y leído comentarios de gente importante, y otras no tan importantes en nuestra especialidad, y existe un común denominador: primero el conocimiento, luego el papel que desempeñamos en el equipo quirúrgico, de "auxiliares" del cirujano o tras "bambalinas" como se dice, y finalmente el condicionar nuestros aranceles a los de un cirujano, que sin menospreciar a nadie, existen malos, buenos, muy buenos y excelentes.


Si hablamos del conocimiento o preparación académica, como primer punto, sería la piedra angular de todo lo demás. En nuestra sociedad "civilizada" ya no es como en la antigüedad que las discusiones se resolvían a golpes, en nuestra profesión, las discusiones deben resolverse por la vía del conocimiento y de la preparación académica, quien esté mejor preparado, será quien pueda enfrentar mas fácilmente a ese fantasma de la egolatría del cirujano (gracias a Dios en la actualidad se les ha ido desapareciendo, -nuevamente con el debido respeto para mis colegas cirujanos-), pero aún dentro de nuestra especialidad, cuantos hay, falsos mecenas de la educación, que cuando tienen residentes a su mando, les utilizan como esclavos y no como estudiantes de nuestra especialidad, ¿por qué esa actitud ante ellos?, si podían ofrecer la alternativa de enseñar o no, ¿por qué ridiculizar a un estudiante o residente? (debo aclarar que no estoy en contra de la disciplina) ¿es que acaso nosotros no lo fuimos alguna vez?, la respuesta la tienen los psiquiatras, ¿acaso será porque así los trataron? ¿y buscan retribuir en alguien lo que sintieron en su momento?

Siendo residente, algunas veces, me toco observar "regaños", sí, regaños aunque parezca increíble de algunos cirujanos a los anestesiólogos, y yo me preguntaba ¿por qué lo permitirá?, ¿será que depende de él en la práctica privada, o tendrá miedo a la confrontación?, para confrontar no es necesario agredir. Nunca quise averiguarlo, pero sentía mucha desilusión de que alguien que era mi "maestro" o mi líder en la educación fuera ninguneado y sacudido, por una persona carente totalmente de toda ética, prudencia y buenas maneras. En forma retrospectiva, lo he analizado, era falta total de conocimientos como arma académica, lo que hacía la diferencia. Conocí algunos cirujanos que trataban de decirle al anestesiólogo, hasta como comportarse socialmente, lo sentían como de su propiedad. Aún ya en mi practica profesional, he visto, como muchos anestesiólogos que se dicen respetables e importantes, a la hora de un acto anestésico, se preocupan más por abrochar las batas de los cirujanos, o de acomodar las luces en el quirófano, o de preparar el equipo de laparoscopía, o de hacerle chistes al cirujano cuanto este está estresado, o de callarse cuando este se lo indique, antes que vigilar a su paciente durante el acto anestésico. Me desilusiona saber que anestesiólogos que impartieron la enseñanza de la especialidad y que le enseñaron al residente a mejorar el status académico de nuestra especialidad, hagan lo mismo, -ésa, es la incongruencia entre el decir y el hacer-.

Si analizamos de fondo, todo esto, no es más que el marco económico que rige nuestra actuación como anestesiólogos. Nuestra especialidad se presta para el predominio de esquiroles, y mercenarios de la medicina, y por la "facilidad" aparente de algunos procedimientos, y el desconocimiento total de las complicaciones, hay médicos generales o cirujanos que por ahorrarse los honorarios del anestesiólogo o mejor dicho "echárselos al bolsillo" solicitan de la enfermera la administración de la anestesia o todavía peor, los "dueños" de clínicas ponen a sus esposas de "anestesiólogas" sin ser ni médicos siquiera. Quien no ha conocido anestesiólogos, a veces nosotros mismos, que no son capaces de rechazar una cirugía privada, por las razones de sobra conocidas, porque el paciente presente enfermedad aguda, por ayuno, por no contar con medicamentos adecuados, con equipo de monitoreo adecuado, o por no contar con la infraestructura necesaria, etc, etc, si lo que mueve finalmente las decisiones es el factor económico. "La necesidad tiene cara de hereje", mientras sigamos teniendo necesidades económicos, falta de dignidad y poco espíritu gremial, seguiremos siendo valorados en nuestro trabajo y conocimiento como el 30% de lo que vale el trabajo y el conocimiento de un cirujano.

Contra esto debemos luchar, primero reconociendo abiertamente que existe, y luego denunciándolo, en todos los foros permitidos de nuestra profesión. Si esto se permite, y lo sabemos, esto se llama complicidad.

¿Somos capaces realmente de reconocer, que si hubo algún accidente postoperatorio, muerte o paro o como se llame, fue porque no hicimos el procedimiento adecuadamente (cuando es así) como mínimo, deberíamos hacerlo interiormente como examen de conciencia, muchas veces en lugar de investigar la causa del accidente, buscamos a quien echarle la culpa, o nos olvidamos de ello. A veces manejamos medicamentos sin siquiera saber para que sirven o efectos colaterales, o dosis, ¿será esto, actuar con responsabilidad?, ya no para con los demás sino para con nosotros mismos. ¿Cuántas veces somos capaces de acudir con el paciente en el postoperatorio para explicarle sobre la punción accidental de duramadre que hicimos, en vez de eso nos escondemos en el anonimato (no todos), o en el amparo del mismo anonimato institucional, (ésta es la razón por la que nos favorece y conviene nuestra actuación tras bambalinas).

Finalmente, ya lo comentó muy atinadamente algún colega retirado, debemos preocuparnos primero de desarrollar nuestra especialidad con seriedad, que los beneficios económicos vendrán por sí solos. No parece serio, actuar como "tiragases", o desconocer completamente los trazos electrocardiográficos, o dejar un paciente "respirando espontáneamente" en la sala de operaciones. Nos ganaremos el respeto de nuestros colegas cirujanos cuando ellos se den cuenta que somos médicos, igual o mejor preparados que ellos.

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