viernes, 30 de mayo de 2014

Explicación de caso de negligencia médica en anestesia Nº 25: Niño con parálisis cerebral tras resonancia magnética


Viene del post anterior.

La Sociedad Americana de Anestesiólogos (ASA) define la sedación como "el estado de la consciencia que permite a los pacientes tolerar procedimientos no o poco placenteros mientras que se mantiene una adecuada función cardiopulmonar y la habilidad de responder de forma adecuada a órdenes verbales y/o a estímulos táctiles “. Esto es sedación consciente.

Del párrafo anterior se puede deducir que, sólo pueden recibir sedación pacientes en capacidad de colaborar, de obedecer órdenes del médico, la enfermera, tecnólogo médico, etc.

Algunos pacientes adultos que padecen claustrofobia (miedo a lugares cerrados), no van a tolerar un procedimiento de resonancia magnética que dura, aproximadamente, 45 minutos. Porque todo ese tiempo van a estar metidos dentro de un "tubo oscuro".


Ellos se benefician de una sedación. Una vez sedados sí van a poder colaborar.


Los niños, especialmente infantes, lactantes y recién nacidos, no van a colaborar con el procedimiento (resonancia magnética o tomografía), van a sentir miedo, la ausencia del padre, frío, claustrofobia, etc. Por lo tanto, no pueden recibir sedación consciente.


Habría que aumentar el grado de sedación, para llegar a la sedación profunda. Pero ésta no es más que anestesia general.

Entonces, estimado padre de familia, no se deje sorprender cuando le afirman que "no se preocupe, señor, señora, que a su hijito le van a hacer la resonancia bajo una sedación "suavecita". Se va a requerir anestesia general. Muy probablemente sin intubación traqueal y sólo con una droga hipnótica, quizá acompañada de una pequeña dosis de narcótico.

Sorprende cómo en la sala de emergencia de algunas clínicas particulares, a niños que han sufrido caídas leves, sin pérdida de consciencia, de la cama, de dos peldaños arriba, y clínicamente sanos, llorando activamente y respirando muy bien, se les indica una resonancia magnética. ¿Para qué? Es inevitable pensar mal.

Hay varias seguras maneras de administrar anestesia para resonancia magnética o tomografía. Depende de la escuela de cada anestesiólogo. El suscrito utiliza anestesia inhalatoria con máscara.


El problema está en que la mayoría de clínicas particulares de Lima, no cuenta con equipo idóneo para anestesia para resonancia magnética o tomografía,  ni con personal técnico preparado para dar una importante ayuda al anestesiólogo, en un procedimiento muy proclive a complicaciones.

No se dispone de máquina de anestesia. A veces sólo se cuenta con un vaporizador de gas anestésico acoplado, de manera improvisada, a una línea de oxígeno. No se utiliza el monitoreo mínimo recomendado.
A los niños pacientes no se  les confecciona historia clínica. No se les realiza exámenes de laboratorio previos. El padre no firma consentimiento informado. El niño no pasa a una sala de recuperación tras la realización del procedimiento.


Está listo el escenario para la aparición de complicaciones como las de los reportes periodísticos. Apreciado visitante: verifique que la sala de resonancia o tomografía cuente con el material de anestesia mínimo e indispensable: una máquina de anestesia. Caso contrario, no arriesgue la vida de su hijo inútilmente.

Tal vez los colega anestesiólogos de sus respectivos casos, en su afán de que no se muevan, para nada, los niños pacientes durante la resonancia magnética, profundizaron demasiado la anestesia antes de colocarlos dentro del tubo de ondas magnéticas.


Comenzó el procedimiento, el paciente sufrió depresión respiratoria dentro del tubo y, al encontrarse muy lejos del alcance del anestesiólogo, no pudo ser reanimado a tiempo.
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