lunes, 19 de mayo de 2014

Caso de negligencia médica en anestesia Nº 15: Niña fallecida en clínica dental


Cualquier procedimiento odontológico en niños que requiera anestesia general debe ser realizado en sala de operaciones y con intubación traqueal. El siguiente reporte nos recuerda las fatales consecuencias de no seguir las indicaciones mencionadas.

El el próximo post la explicación.

Descartan la negligencia en el caso de la niña fallecida en el dentista
Los peritos opinan que la intervención debería haberse detenido para trasladar a la pequeña al Hospital cuando surgieron los problemas
JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ

Los forenses descartaron ayer una mala praxis médica en el caso de la muerte de una niña en la clínica de un dentista en Alfonso El Sabio de Alicante en una intervención con anestesia general. Sin embargo, apuntaron que deberían haber detenido la operación cuando la pequeña sufrió una bajada del ritmo cardíaco, para que en un hospital se determinara si había habido daños neurológicos. El juicio por la muerte de la niña de nacionalidad boliviana en enero de 2006 continuó ayer en el juzgado de lo Penal número tres de Alicante y hoy quedará visto para sentencia tras los informes de los abogados. El odontólogo y la anestesista que le operaron están acusados de homicidio por imprudencia.


Según la autopsia, la causa de la muerte fueron los daños cerebrales irreversibles que sufrió la niña por una reducción del riego sanguíneo al cerebro. Los forenses vincularon esta hipoxia cerebral a una bajada del ritmo cardíaco durante la intervención. Según su criterio, las lesiones que sufría la niña indican que la insuficiencia de riego fue prolongada y bastante mayor de cuatro minutos, con lo que los daños eran ya irreversibles. Aunque consideran que los médicos hicieron todo lo que indica el protocolo para reanimar a la pequeña, los expertos apuntaron que la operación se debería haber detenido en ese momento. Cuando acabó la intervención, el médico y la anestesista se encontraron con que la menor no se despertaba y tenía convulsiones. Los forenses descartaron que se tratara de un ataque epiléptico.

Asimismo, los forenses no consideraron imprudente que se trasladara a la niña en un coche particular al Hospital General, ya que estaba estabilizada y era más rápido que una ambulancia. Tras ser atendida en Urgencias, la pequeña fue desviada al Hospital La Arrixaca de Murcia por falta de camas, donde murió a los pocos días por las graves lesiones cerebrales que padecía.

Por el contrario, el representante de la Sociedad de Anestesistas propuesto por Miguel Ángel Garijo, uno de los abogados defensores, vinculó expresamente el ataque epiléptico con la falta de riego.

El padre declara con custodia policial

El padre de la pequeña fallecida declaró ayer en el juicio custodiado por la Policía sin causar incidentes, después de la tensa jornada del martes en la que fue detenido tras intentar agredir a los padres de acogida en España de la pequeña. Mientras el juicio se reanudaba, Williams Pardo comparecía en el juzgado de guardia acusado de un delito de atentado. Un forense tuvo que atenderle para determinar su estado mental y si era capaz de testificar, dado que estaba muy alterado. Pardo aseguró que los padres de acogida no le informaron en ningún momento que se trataba de una intervención con anestesia general. En Bolivia era pintor y allí conoció a un matrimonio de Petrer que se encariñó con la niña y le ofrecieron la posibilidad de venir a España para recibir tratamiento por los problemas que tenía en la boca.
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