viernes, 16 de mayo de 2014

Caso de negligencia médica en anestesia Nº 12: Sobredosis de anestesia en operación de hernia


Un abogado habla a su estilo (y con muchos errores) sobre un caso de negligencia médica en anestesia.

Leamos el reporte. En el próximo post lo comentaremos y haremos las correcciones que nos corresponde, como especialista.


Cuando un paciente va a someterse a una intervención, uno de los principales instrumentos para que ésta se desarrolle de manera adecuada es la anestesia, sin la cual una gran parte de los procedimientos actuales no podrían llevarse a cabo.

Gracias a la misma, como es bien sabido, es posible bloquear a través de fármacos (entre ellos, por ejemplo, relajantes musculares o morfina) la sensibilidad del paciente, bien de forma local (en una parte concreta o determinada del cuerpo), bien de forma generalizada, permitiendo pues llevar a cabo procedimientos médicos y quirúrgicos.

Desafortunadamente, un elevado número de casos de negligencia médica tienen lugar precisamente por el suministro inapropiado de la misma en el paciente, o porque éste no es debidamente monitorizado para seguir su evolución después del mismo.

La anestesia, sus peligros y el procedimiento para efectuarla correctamente

La Anestesiología es la particular rama de la Ciencia Médica especializada en el suministro de esta sustancia para cualquier intervención que pudiera resultar particularmente dolorosa o incomoda, siendo los facultativos médicos especializados en la misma, los Anestesiólogos.

El suministro de anestesia en grandes dosis, que es indispensable para realizar intervenciones quirúrgicas, es una actuación extremadamente delicada. Por esta razón es preciso realizar un análisis del paciente antes, durante y después de la intervención.

Dicho examen pasa por controlar su temperatura, presión arterial y respiración; así como también el adecuado funcionamiento de sus órganos. Antes de la intervención, el anestesiólogo encargado deberá recoger toda la información sobre la situación del paciente, incluyendo sus posibles alergias frente a ciertos fármacos, de forma que no pueda sufrir reacciones adversas. Con todo ello, elaborará un Plan de Anestesia, que será empleado en el preoperatorio.

Durante la intervención, una vez suministrada esta sustancia, este profesional llevará a cabo un seguimiento pormenorizado del paciente, evaluando sus signos y determinando si todo va de acuerdo con lo previsto.

Ya en el postoperatorio se debe realizar un control sobre esa persona, con la debida monitorización de sus funciones vitales, de tal forma que no se produzcan complicaciones hasta que éste despierte o bien recupere plenamente su movilidad.


Errores en su suministro. El terrible caso de Marisa.

Si no se cumplen debidamente todas las cautelas mencionadas podrían derivarse consecuencias trágicas para el paciente.

Marisa sufría acuciantes dolores provocados por una hernia que requería su paso por el quirófano, y finalmente decidió someterse a una operación para solucionarlos. Desafortunadamente, el anestesiólogo se excedió con su dosis, con lo que ésta continuó inconsciente varias horas después de la intervención.

Se hizo de noche y la paciente fue trasladada a una habitación, donde no fue debidamente monitorizada por ninguno de los enfermeros allí presentes, que creían que simplemente se encontraba durmiendo.

Por la mañana, los enfermeros del turno de día advirtieron que algo iba mal. Tenía la piel azulada, no respiraba y estaba en parada cardiaca. Inmediatamente fue llevada a urgencias donde se trató de reanimarla.

Finalmente, y tras varios intentos infructuosos, consiguieron hacer que su corazón comenzara a latir, conectándola a un respirador artificial.

Sin embargo, en las horas siguientes se evidenció que la falta de oxígeno que sufrió su organismo durante varias horas a causa de ese exceso de anestesia había dado lugar a daños muy graves en el mismo. Neumonía, infecciones y fallos renales se sucedieron en Marisa hasta que finalmente falleció.

Su muerte no debió haberse producido, y fue una cadena de errores, comenzando por la actuación imprudente por parte del anestesiólogo al suministrarle una dosis excesiva; la que la causó.

Incluso podría haberse solucionado esta situación proporcionándole un fármaco específico para este tipo de casos de sobredosis de anestesia. Pero nada se hizo, y la consecuencia fue la trágica muerte de la paciente.

La familia de Marisa pudo obtener una compensación económica del Centro Médico donde ésta fue tratada, pero nada podrá hacerles recuperar a su ser querido.

José Alberto Andrío
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