domingo, 5 de enero de 2014

Conocí a un cirujano doctor Mengele del Siglo XXI en Afganistán que trabajaba en "ayuda humanitaria" (2ª parte)



Viene del post anterior.

Luego del incidente de la operación de cura de fimosis del niño afgano, que motivó mi duda en las habilidades del Dr. Peter como cirujano (y en la voluntad de la ONG en ofrecer ayuda humanitaria médica de calidad), uno podía pensar que se trató sólo de un malentendido y que para la próxima oportunidad el colega alemán demostraría su competencia.

Para la próxima oportunidad mis dudas se disiparon: era evidente que cirujanos "gringos" creen que habitantes de países del Tercer Mundo deben contentarse con una atención quirúrgica de tercera categoría o tipo "limosna".


Claudia, pediatra brasilera compañera de misión, me invitó una mañana a compartir una visita médica en su servicio en el hospital. Una vez en el piso encontramos al cirujano Peter y al enfermero anestesista Bashir a punto de realizar una cura quirúrgica de quemaduras de primer y segundo grado, en un área corporal de 15%, a un niño afgano de cuatro años.

El pequeño paciente tenía una línea venosa periférica, por la que se infundía únicamente tramadol, y estaba sujetado fuertemente por su padre. La cura quirúrgica se comenzó a efectuar sin anestesia (el tramadol es un simple analgésico, no es anestésico) y eran terriblemente conmovedores los gritos de dolor y de miedo del pobre niño.


Tratando de calmar la situación, sugerí que el procedimiento se realice en sala de operaciones y me ofrecí a administrar anestesia general. El cirujano respondió que "no hacía falta ir a sala y que no quería que el niño se durmiera mucho". Insistí en que no era difícil brindar una anestesia segura con un rápido despertar. Incluso me ofrecí a administrar ketamina endovenosa ahí mismo en el piso.

La respuesta final fue que no.

Me molesté por la terrible escena del niño sufriendo la cirugía sin anestesia, y me retiré para dejarlo trabajar pero no sin antes decirle que, en mi opinión, nunca se atrevería a actuar así en su país, porque lo metían preso por mala praxis.

Posteriormente ello me costó una llamada de atención del jefe de la misión ante la queja del Dr. Peter, un aplicado practicante de las técnicas de su tristemente célebre compatriota el Dr. Josef Mengele.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...