sábado, 12 de enero de 2013

Top 10 (tristemente) célebres anestesistas. TOP 1: Dr. VÍCTOR MAGALLINAS, jefe anestesista miedoso y nervioso, peligro para los pacientes y vergüenza para la especialidad

El Dr. Magallinas en su jefatura, en "gallarda" (?) actitud, imponiendo "respeto" y "temor" a todo aquel incauto que se atreva a decirle que es más miedoso que gato esperando que lo bañen
Estimado visitante: Imagine a un piloto de avión que se aterra con la altura. Pondría su seguridad en manos de él? Ahora, pondría su vida en manos de un anestesiólogo cuyos miedos y nervios lo convierten en un especialista extremadamente incompetente?
I

El Dr. Víctor Magallinas nació en el caserío de Tembladeras, provincia de Mekago D' Miedo, en el valle del río Kovarde. Fue un niño muy tranquilo y correcto que nunca ocasionaba problemas a sus padres y maestros, con la única excepción del mojado y embarre de sus pantalones con sus necesidades fisiológicas, producto del miedo ver a alguna arañita loxosceles en la pared, de escuchar el ladrido cercano de un cachorrito doberman o de sentir los pasos de los compañeros de colegio que lo convertían en víctima de bullying.

A los quince años tuvo una breve hospitalización en el manicomio local por un cuadro de pánico estrepitoso con relajación uretro-anal de esfínteres, por culpa de un tío suyo que lo invitó a ver una vieja cinta Betamax con las películas "Damián La Profecía" (de ahí su terror a administrar anestesia pediátrica) y "La Maldición del Vampiro" (de ahí su pavor a colocar catéteres en la vena yugular).

El Dr. Magallinas, cuando se enteró que el anestesiólogo pediatra estaba enfermo y que, como jefe de servicio, tenía que reemplazarlo atendiendo a un niño que se operaba de amígdalas

En el Perú, kafkiano país donde traidores como Mariano Ignacio Prado y derrotistas como Miguel Iglesias son considerados héroes, no causó asombro que el Dr. Magallinas llegara a ser jefe de servicio de anestesia de un hospital nacional importante y de una prestigiosa clínica particular. ¡Ahí está la madre del cordero en cuanto a atención en anestesiología en condiciones de inseguridad, suspensión injustificada de cirugías y trato inadecuado a anestesiólogos carentes de un jefe con pantalones!

Como jefe de servicio no causaba problemas a la dirección del hospital, o sea que se intervenía quirúrgicamente a pacientes sin el instrumental de anestesia óptimo, los anestesiólogos trabajaban doce horas seguidas sin pausa para almorzar y los cirujanos llegaban a sala de operaciones a la hora que les daba la gana. La única incomodidad que generaba Magallinas era la misma que de niño (sus esfínteres hiperreactivos al miedo), pero se pudo solucionas gracias a un ingenioso sistema que mostramos en la imagen siguiente.

Puerta de uno  de los quirófanos del Al Menara Peruvian National Hospital. Se opera un paciente de algo riesgo y la figura advierte al Dr. Magallinas que no ingrese porque se orinaría o cagaría de miedo

II

En asamblea extraordinaria, los anestesiólogos de la clínica Saint Paul discutían la destitución del Dr. Magallinas como jefe de servicio. El motivo principal para tal medida era la falta de apoyo de la jefatura en el logro de mejores honorarios y condiciones de trabajo.

-¡No sean estúpidos!- Tomó la palabra la delegada, Dra. Gaby Muñiz. Ahora que está tan caro el alquiler de taxis y locales sociales, si botamos a Magallinas ¿quién nos va a llevar a nuestras casas en su auto y a prestar su casa para nuestras juergas?

La asamblea desestimó la moción de destitución del Dr. Magallinas.

jueves, 10 de enero de 2013

Top 10 (tristemente) célebres anestesistas. TOP 2: Dra. CHELA DE LA PUS, una jefa que manejaba el servicio de anestesiología como si fuera su chacra

La joven Chelita de la Pus, en los tiempos de su residentado médico en anestesiología
La Dra. Chela de la Pus nació en la comuna del Esperpento, provincia de La Sinvergüencería, departamento de La Cantinflada. Apenas nacida ya daba muestras de su futuro mal carácter, cuando le mentó la madre al obstetra cuando este le daba de nalgadas para que rompiera en llanto y le subiera la puntuación de APGAR.

En el colegio no aguantaba pulgas y no dudaba en golpear duramente a algún compañero cuando creía que se estaban burlando de su bello rostro con finas facciones y de su fascinante modo de hablar cantinflesco.

-Agarré a patadas a Federico porque usó sin mi permiso esos lapiceros sin usar- espetó Chela, justo en el momento en que Federico era subido a la ambulancia con diagnóstico de trauma múltiple severo.
-Pero, ¿cómo va a haber usado unos lapiceros "sin usar"?- preguntó sorprendido uno de los paramédicos de la ambulancia.
-¡O te callas o te rompo el alma, huanaco de mierda! explotó Chela- ¡Yo hablo y hago todo lo que me da la gana!

El pobre paramédico huyó despavorido.

La implacable jefa Chela de la Pus, sancionando a una secretaria ineficiente

Anestesióloga competente (dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios), pero persona inestable y resentida social, vio su designación como jefa de servicio de anestesia de un hospital cardiovascular como una oportunidad de continuar cultivando sus mal genio y vulgaridad, además de seguir matando a colerones y convirtiendo en ciruelas asadas a las células hepáticas de sus compañeros de trabajo.

Generosa con sus amigos (la Dra. Porcina Ruin y otros cuatro gatos) e implacable con sus enemigos (la gran mayoría), se dedicaba a atacar arteramente a todo aquel que hiciera docencia con los médicos residentes, que aportara alguna buena nueva técnica de manejo anestésico o que simplemente sonriera de buen humor.

Anestesióloga Porcina Ruin, le mejor amiga de Chela de la Pus

Además, era muy temible por sus severas sanciones.

-¿Cómo es que sanciona al Dr. Warfarino por uso indebido de narcóticos, si usted misma dice que las ampolletas de morfina están sin usar?- preguntaba asombrado el jefe de Recursos Humanos del hospital.

-Lo sanciono porque veo en sus ojos claros el ansia explosiva de drogarse- respondió Chela de la Pus. Por si fuera poco, es fan de Whitney Houston y Amy Winehouse, ¡de dos drogadictas! ¡Qué más pruebas quieres, cretino!

Top 10 (tristemente) célebres anestesistas. TOP 3: Dr. GUILLERMO CROIX, anestesista "de escritorio", sempiterno e intrascendente jefe de departamento de anestesia

El Dr. Guillermo Croix, al momento de enterarse su cese tras cincuenta años de jefatura de departamento de anestesia
I

El lugar de nacimiento del Dr. Guillermo Croix no está exactamente determinado, aunque los historiadores coinciden en que pudo ser la comunidad del Granuja, perteneciente a la región de los Lameculos.

Desde muy pequeño destacó por su proclividad a aferrarse a los distintos lugares en que era colocado por sus señores padres: no dejó su cuna hasta tener cinco años, se quedó como brigadier en su escuela primaria hasta los quince y no dejó la delegatura de los alumnos de quinto año de secundaria hasta los veintisiete. Sus maestros anticipaban que una vez que Guillermito fuera designado en algún cargo iba a durar en este toda la vida.

Y, efectivamente, cuando fue designado jefe del departamento de Anestesia del Obrero's Hospital (también conocido como Al Menara, en homenaje a su fundador) quiso añadir la palabra "vitalicio" al nombre de su jefatura, hecho que fue rechazado rotundamente por el director del nosocomio.

-"El que vayas a ser nuestro tonto útil no significa que vas a estar sentado toda la vida en ese escritorio"- le dijo el director Dr. Uldarico Rocha.

El Dr Croix en su oficina, compartiendo un refrigerio delicioso con sus bellas secretarias

Pero el Dr. Croix insistió en quedarse sentado eternamente en su escritorio. Nadie recuerda haberlo visto en sala de operaciones administrando anestesia y, sin embargo, era conferenciante habitual en diversos congresos de anestesiología nacionales e internacionales(las ventajas de ser jefe en un hospital importante).
-Para exponer en congresos temas de anestesia no necesito trabajar en quirófano- manifestaba el Dr. Croix durante una tertulia de amigos. Si es tan fácil descargar bonitas presentaciones en Power Point de la internet. ¡Por favor!

Y así pasaba en su escritorio, impertérrito, los días de su jefatura el Dr. Croix. Nunca se enteraba de los problemas de los anestesiólogos ni de sus pacientes, ni de dar cátedra a los especialistas jóvenes; sólo se ocupaba de los temas de productividad en quirófano que le exigía la dirección de un hospital nacional célebre por tener como jefes de departamento a reconocidos y expertos especialistas peruanos(con la excepción de anestesiología, claro está).

El Dr. Guillermo Croix, jefe del Departamento de Anestesia del Al Menara National Hospital, poniéndose a órdenes del gerente del hospital

II

En el Al Menara National Hospital, Lima, Perú, un día se llevaba a cabo una compleja intervención quirúrgica practicada a un alto funcionario del gobierno (o sea, paciente VIP). Las cosas se estaban complicando y el estado del operado se iba deteriorando rápidamente. Cirujano cardiovascular, neurocirujano y anestesiólogo luchaban denodadamente para evitar que la muerte triunfe en sala de operaciones.

La jefa de enfermeras observaba muy preocupada los acontecimientos. Pensando que la inexperiencia de esos jóvenes especialistas podía pasar factura y conducir a un desenlace fatal para el paciente, decidió sugerir la presencia de los expertos jefes de departamento para que echen una mano.

-Dr. cirujano cardiovascular- pasó la voz la jefa de enfermeras. Qué tal si llamo a su jefe el Dr. Primo para que resuelva.
-Excelente idea- respondió el cirujano. Necesito a mi maestro Primo para controlar la situación.

-Dr. neurocirujano- prosiguió la enfermera. Qué tal si llamo a su jefe el Dr. Uldarico para que resuelva.
-Tiene razón licenciada- respondió el neurocirujano. Necesito a mi maestro el Dr. Uldarico para que detenga la hemorragia.

-Dr. anestesiólogo- insistió la enfermera. Qué tal si llamo a su jefe el Dr. Guillermo Croix para que resuelva.
-¡No! ¿Está usted loca licenciada? ¿Quiere que se muera el paciente?- respondió exaltado el anestesiólogo. Más bien llame a la interna de enfermería para que me ayude a controlar funciones vitales mientras intento colocar el catéter venoso central.

Top 10 (tristemente) célebres anestesistas. TOP 4: Dr. PEPITO CHÁNCHEZ, negociante as de la simulación en anestesia

Para el buen Pepito Chánchez cualquier lugar es bueno para los negocios, incluso debajo de una máquina de anestesia

El Dr. Pepito Chánchez nació en la comarca del Charlatán, distrito de La Pendejada, en la provincia de La Estafa.

Anestesista de oficio, consiguió un empleo en el Lima Marines Hospital, nosocomio que se destacaba por realizar una cirugía cardíaca cada semestre. Ahí tuvo el enorme privilegio de ser programado para dar anestesia a los pacientes cardíacos programados para by-pass coronario y cambio de válvula durante tres años consecutivos (seis intervenciones en total).

Lo anterior bastó para hacer creer a la gente que era anestesista cardiovascular.

Por otra parte, mostraba gran habilidad para la administración de empresas, montando en el hospital un pequeño negocio en el que ofrecía, a precios muy módicos, artículos indispensables en la guardia nocturna como batas de dormir para las enfermeras, relojes despertadores para los médicos residentes y condones para los internos de medicina.

Hacía creer tambien ser empresario.


Alumnos del Instituto de Simulación, eligiendo sus maniquíes para la práctica de intubación difícil. Según el director, Dr. Pepito Chánchez, estos alumnos serán capaces en dos meses de intubar, al primer intento, a cualquier paciente con artrosis de cuello y cáncer de laringe

En vista de sus grandes cualidades en el arte de la simulación y debido a la escasez de especialistas médicos en nuestro subdesarrollado país, Pepito Chánchez decidió fundar el Instituto de Simulación Quirúrgica, ubicado en el garaje de su casa. Se abasteció de todo tipo de maniquíes (que en realidad eran muñecas Barbie y ositos de peluche de segunda mano) y material médico para que sus futuros alumnos efectúen sus prácticas.

-Realizar un residentado médico para especializarse es perder tiempo y dinero- decía Pepito en la radio, promocionando su instituto. Con sólo dos meses de estudio en mi instituto médicos generales estarán en total capacidad de colocar un catéter de Swan-Ganz u operar una apendicectomía laparoscópica.

Simulación de colocación de catéter de Swan-Ganz efectuada exitosamente por un alumno del instituto. El Dr. Chánchez no escatimó elogios: "Aquí mis discípulos aprenden a hacer en dos meses lo que los anestesiólogos del INCOR aprenden en dos años de residentado de subespecialidad".

A poco tiempo de estar funcionando el instituto, por mesa de partes llegó una carta de una autoridad local que, a propósito de las enseñanzas de un experto cubano, decía:

Señor Director del Instituto de Simulación.

Se le comunica por medio de la presente que la simulación es un método de enseñanza y de aprendizaje muy útil en el ciclo clínico-epidemiológico de las carreras de Ciencias Médicas. Posibilita la realización de una práctica análoga a la que realizará el educando en su interacción con la realidad de los servicios de salud.

Su empleo, tanto para el aprendizaje como con fines evaluativos, no puede constituir un elemento aislado del proceso docente, y debe tener una concatenación lógica dentro del Plan Calendario de la Asignatura en la Facultad de Medicina, ya sea en actividades propedéuticas, durante las estancias clínicas, así como en las rotaciones de la práctica preprofesional.

Además, es un buen complemento del proceso que no sustituye la interacción del educando con el profesor, al lado de la cama de un paciente, ni con un individuo y su familia en la comunidad.

Por lo expuesto, le solicitamos que que a la brevedad cierre su Instituto de Estafa, perdón, de Simulación.


-¡Estupideces!- exclamó muy molesto Pepito, a la par que rompía en mil pedazos esa insolente carta. Esas cretinas autoridades creen que somos tontos como los anestesiólogos del Instituto del Corazón, que pierden tiempo y dinero en dos años de estudios de subespecialidad para hacer anestesia y cuidados intensivos cardiovasculares.

Seguro que para el Dr. Chanchez un catéter venosos central subclavio se coloca exitosamente en un paciente tras dos semanas de práctica en maniquíes...

sábado, 5 de enero de 2013

Top 10 (tristemente) célebres anestesistas. TOP 5: Dra. RUTH LA LOCA, abusiva jefa de anestesia que se ensañaba con los médicos contratados

La Dra. Ruth La Loca en acción. "Mejor no te pongo anestesia. Tal vez no puedas resistirla o tengas alergia a ella", le dijo a la pobre y asustada paciente
La Dra. Ruth La Loca nació en el valle de Locumba, distrito de La Insana, provincia de Locatelli.

Ya desde la edad escolar mostraba extrañas aficiones que alarmaban a las monjitas del convento en donde funcionaba su colegio, como bordar camisas de fuerza y diseñar equipos de electro-shock de juguete.

-Creo que andas un poquito mal de la cabeza- le dijo la madre superiora.

-Sí, como la reina Juana la Loca- contestó la pequeña Ruth. Es la mujer que más admiro y cuando sea adulta prometo ser como ella.

Reina Juana La Loca, icono de la Dra. Ruth

Su promesa fue cumplida sólo parcialmente: de adulta acabó completamente loca, pero no logró ser reina.

Pero por ironías del destino fue nombrada jefa de anestesia del hospital Quasimodo Ulloa.

-Ser jefa de servicio de anestesia es como ser reina- dijo Ruth muy contenta. Así que los NOBLES serán los médicos "de planta" o "nombrados", mientras que los PLEBEYOS o ESCLAVOS serán los médicos contratados.

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El Hospital Quasimodo Ulloa, en los tiempos de la jefatura de Ruth La Loca

Y de esta manera el reinado o la jefatura de la Dra. Ruth La Loca se convirtió en un aparato de tortura para los anestesiólogos precariamente contratados, a quienes programaba en los casos quirúrgicos más difíciles y hacía trabajar horas extraordinarias sin compensación económica alguna.

Mientras tanto, los anestesiólogos "de planta" jugaban un intensamente disputado partido de fútbol, comían una deliciosa hamburguesa en el "McDonalds" a una cuadra del hospital o se escapaban a la clínica a trabajar en su práctica privada en horas que les correspondía trabajar en el hospital Quasimodo Ulloa.
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