jueves, 18 de abril de 2013

Cuando la historia clínica puede salvar a un anestesiólogo de ir a la cárcel



link: Blog "Errores Médicos"

Vamos a comentar los dos últimos post publicados. En ambos es clave la historia clínica, algo que mucho se descuida en nuestro medio. Para empezar queremos manifestar que, en nuestra modesta opinión, todo caso de negligencia médica comprobado debe ser sancionado y el paciente víctima o sus familiares indemnizados.

Pero, a propósito de nuestra campaña en pro del uso óptimo de la historia clínica, vamos a imaginarnos en dos situaciones diferentes: 1) cometimos negligencia y queremos librarnos del problema y 2) no cometimos negligencia pero el paciente o sus familiares quieren demandarnos para lograr una jugosa indemización.

1) Somos culpables, pero vamos a negarlo.

Una verdad que hay que decirla: muchos signos y síntomas de complicaciones severas anestesiológicas (varias de ellas por error del anestesiólogo) son muy parecidos a los de una reacción alérgica (anafiláctica) grave. Por ejemplo, sucede que por una sobredosis de hipnótico ("se nos pasó la anestesia", como dice la gente) al paciente se le disminuye bruscamente la presión arterial, entra en taquicardia, luego en bradicardia severa y se produce arresto cardíaco.


La reanimación demora ocho minutos, el paciente recupera presión arterial y pulso pero los ocho largos minutos sin flujo sanguíneo cerebral suficiente nos dejan como secuela un estado vegetativo. Culpa nuestra. Calculamos mal la dosis del anestésico y ocasionamos un colapso cardiovascular.


Pero resulta que una reacción alérgica severa inesperada a alguno de los anestésicos administrados tiene prácticamente la misma presentación que el caso anterior. Así que afirmamos de modo contundente muy frescos y cínicos,  de que se trató de una lamentable, inesperada e inevitablemente fatal reacción anafiláctica a los anestésicos.

Muy probablemente nos van a creer o no van a poder probar la comisión de negligencia médica. La historia clínica luce impecable, con los resultados de análisis al día, el riesgo quirúrgico acertado, el consentimiento informado firmado y el "check list" completo como garantía de una revisión cuidadosa del equipo. Tenemos todo a nuestro favor y, más que seguro, salimos airosos y no nos demandan.


Somos culpables pero nos salvó una buena historia clínica. En el próximo post veremos el caso contrario: no cometimos negligencia pero nos demandan y nos ganan el juicio.
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