domingo, 23 de diciembre de 2012

Top 10 (tristemente) célebres anestesistas. TOP 7: Dra. EMMA LENGUA, una jefa de anestesia sin carácter a órdenes de los cirujanos.

La bondadosa y sumisa Emma Lengua, ejerciendo su jefatura (títere) de servicio de anestesia, con los cirujanos manejando los piolines
I

El directorio del Al Menara National Hospital iniciaba una asamblea de urgencia. Rostros de preocupación se notaban en las importantes  autoridades que acudían a esa reunión. El destino del hospital estaba en juego. Problemas graves aquejaban a la institución y decisiones trascendentales tenían que tomarse.

Los problemas eran de diversa índole: mala calidad de instrumental y medicamentos de anestesia, falta de camas hospitalarias para que los pacientes se internen con la debida anticipación según el tipo de cirugía, cirujanos que tenían poco tiempo para trabajar en el hospital en virtud de su recargada actividad en la práctica privada, etc.

El presupuesto anual del hospital se había agotado en propaganda innecesaria, fiestas inútiles y "propinas" para los miembros del directorio. No había manera de subsanar los problemas citados y los anestesiólogos (no confundir con los anestesistas) se negaban a administrar anestesia en tan malas condiciones.

-Los anestesiólogos se han rebelado y necesitamos un(a) jefe(a) anestesista títere que nos otorgue una "ayudita" para no parar las operaciones- exclamó muy angustiado el director del hospital. ¿A quien proponen?

El terreno estaba listo para la Dra. Emma Lengua.

La pobre Emmita  Lengua, cuando quiso dar una opinión en la reunión de jefes de servicio del hospital
II

La Dra. Emma Lengua había nacido en el caserío de La Sumisión, provincia de Don Nadie, justo en la enfermería del monasterio de Nuestra Señora Sin Carácter. Creció ahí bajo el cuidado y enseñanzas de compasivas monjitas, distinguiéndose desde muy pequeña por su infinita bondad y su diligencia para acatar sin chistar todas las órdenes que le impartía la superioridad. Además manifestaba una inusual virtud: curaba a animales heridos utilizando un muy barato tipo de anestesia a base de frutas, hierbas y raíces de la huerta del monasterio.

Una vez que el director del Al Menara Hospital leyó el curriculum vitae de Emmita saltaba en un pie de felicidad.

-He aquí mi candidata, ¡que sea jefa de inmediato!- le grito al jefe de Recursos Humanos.

-Pero ella ni siquiera tiene una especialización en la universidad- le respondieron al instante.

-Eso es para anestesiólogos, maldita sea. Ella no lo necesita, es simplemente anestesista- sentenció el director, dando por finalizada la conversación.

Nuevamente la pobre Emmita, intentando ejercer de manera autónoma su jefatura  de anestesia
III

El cirujano cardíaco del Al Menara Hospital, Dr. B. Doya, conversaba muy acalorado con el director. Sucedía que un nuevo y muy competente anestesiólogo cardiovascular recientemente contratado, el Dr. O. Rozco, cuestionaba con razón y frecuentemente sus obsoletas técnicas para operar válvulas y arterias coronarias del corazón.

-Si ese loco mocoso te sigue jodiendo, ordena a su jefa, la Dra. Emmita Lengua, que ya no lo programe en tus cirugías- dijo el director.

-Estás seguro?- respondió incrédulo el Dr. B. Doya. Yo pensaba que cada jefatura era autónoma para hacer su programación.

-Haz lo que digo, carajo!- espetó el director. No olvides que a la jefa de anestesia es muy manejable; estamos en el Perú y aquí sucede lo inaudito, lo increíble, lo "kafkiano".

El Dr. B. Doya siguió los consejos del director. La Dra. Emma Lengua prometió cumplir sus órdenes de no programar más al anestesiólogo Dr. O. Rozco en cirugía cardíaca, a la par que le servía un delicioso café y le limpiaba las sobras de las galletas de su corbata...
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