domingo, 2 de diciembre de 2012

Top 10 (tristemente) célebres anestesistas. TOP 9: Dr. MICHELLE TELLEZ, una loca... gestión en ayuda humanitaria, contratando anestesiólogos para hospitales inexistentes en el Medio Oriente.

Michelle, muy joven y delgado aún, en la fiesta de fin de residentado médico en anestesia
El (la) anestesiólogo(a) peruano(a) radicado(a) -disculpen la indefinición- en el país de Valones y Flamencos, nació en el barrio del Tercer Sexo, distrito de Mariquitas, provincia de La Mariposa. Vino a este mundo en la sala de partos de la clínica Elano Dill' Attado, la que queda frente al club social "The Happy Gay".

No bien salido(a) del vientre materno, muy nene(a) aún, demostraría su posición contestataria en contra del matrimonio hombre-mujer, situación que consideraba aberrante y anacrónica.

-Es un varón- gritó efusivamente el ginecólogo, a la par que le daba de nalgadas para que llore fuerte.

-Eso es lo que tú crees doctor estúpido (y qué rico que me agarras las nalgas)- manifestó Michelle, en medio de su llanto neonatal.

Decepcionado del sistema educativo nacional (en la secundaria, la dirección del colegio no aprobaba su romance con el ayudante del jardinero), decidió realizar sus estudios médicos básicos y de especialidad en la Unión Soviética (la ciudad de Kiev, para ser más precisos) , lugar en donde con toda seguridad no estaría prohibido besar en la boca a sus compañeros de la facultad.

Años después retornó a trabajar a su país de origen toda una "european lady" anestesista, muy arreglada y sofisticada, pero totalmente falta de conocimientos y criterio en la especialidad:

- Ketamina más diazepam vía intramuscular es la anestesia de elección en la operación cesárea y hay que amarrar al paciente a la cama durante la cirugía para que no se mueva y deje operar tranquilo al cirujano- aseveró en una conferencia.

- Creo que usted plantea una técnica anestésica impracticable y carente de humanidad- replicó indignado uno de los colegas del auditorio.

- No se acalore doctor, esta técnica es para pacientes de ayuda humanitaria del Tercer Mundo, que no reclaman nada- contraatacó Michelle.

La Michelle, unos años después, un poco más gorda
Decepcionado por la incomprensión de sus colegas tercermundistas, optó por regresar al viejo continente para enrolarse en la organización de ayuda humanitaria internacional "Médicos Sin Tranqueras", que tan necesitada estaba de anestesistas que no le importó contratar a semejante esperpento.

Ya nuevamente en Europa, decidió vengarse de la humanidad, que lo despreció más por su incompetencia que por su opción sexual, contratando a cirujanos alemanes -discípulos del Dr. Mengele- para operar sin anestesia a niños somalíes quemados y enviando anestesiólogos peruanos a trabajar en hospitales inexistentes en el convulsionado Afganistán.

Corren los rumores de que a través de un blogger andino, el Talibán se enteró del poco (por no decir nulo) interés del Dr. Téllez en brindar una anestesia en condiciones mínimamente dignas a pacientes afganos. Luego de un juicio sumario in absentia, la gente de Bin Laden condenó a muerte a Michelle.

Un día Michelle recibió una carta del Medio Oriente donde le comunicaban que sería ejecutado por ahorcamiento.

-Ay, qué pena- sollozó desilusionado(a) el(la) Dr(a). Tellez. Me hubiera gustado morir empalado.
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