miércoles, 20 de julio de 2011

Villanos en anestesiologia (8): el director mercantilista de la clinica

Dr. Tekito Tuguita, director de la Clínica Sao Paulo de Monte Rico
En el Perú la atención en hospitales públicos no es la mejor. Por ello, pacientes con recursos económicos o seguro particular prefieren operarse en clínicas privadas.  Ahí la atención es mas pronta y ofrece habitaciones de hospitalización muy cómodas y acogedoras, lo cual nos parece muy bien. El directorio de las diversas clínicas de esta capital invierte grandes sumas de dinero en adornar la fachada del edificio, en colocar a cada habitación de piso TV cable y DVD y construir ya no simples "cuartos" para el paciente, sino en verdaderas "suites" para confort de parientes y amigos.
Lo que nos parece mal es que no se destine el mismo presupuesto para optimizar el centro quirúrgico en lo que respecta a máquinas y monitores para una segura y efectiva administración de anestesia.



Es increíble, pero a este blogger le daba un sobresalto al darse cuenta como en algunas clínicas privadas a paciente y familiares el directorio comunica una verdad "incompleta", mostrando en diferentes medios de comunicación (TV, revistas, diarios) un hermoso establecimiento de prestación de salud con un bellísimo frontis y ambientes de hospitalización que parecen lujosas suites de hoteles de cinco estrellas, mientras que en sala de operaciones los monitores y maquinas de anestesia son muy antiguos y ya no funcionan bien.
En muchas clínicas para cirugia bariátrica no se cuenta no se cuenta con mesa de operaciones especial para paciente obeso, para cirugia laparoscópica no se cuenta con capnógrafo, para enfermos con cardiopatía no existen equipos de monitoreo idóneo, para cirugia pediatrica compleja no se cuenta con equipo de ventilación mecánica.


Pero ahí no acaba la cosa. Con el fin de ahorrarse un buen dinero extra, el directorio de la clínica impone a personal técnico en enfermería a hacer funciones propias de profesionales licenciadas enfermeras. En más de un establecimiento privado de salud  no es una persona de formación profesional quien instrumenta al cirujano, sino una de formación técnica. Claro pues, ahi esta el negocio!. Una señorita técnica en enfermería ganando sueldo mínimo ejecuta una función que le costaría a la clinica cuatro veces más si la realiza una enfermera, como corresponde.
En otras palabras, al director mercantilista de la clínica no le interesa un pito la salud del paciente. Se orina en las normas que lo obligan a trabajar con personal profesional en instrumentación quirúrgica, a comprar máquinas y monitores de anestesia modernos y operativos y a respetar los protocolos y las guías de calidad de diversos tipos de cirugía compleja.


Estimado visitante: cuide su vida exigiendo a la cíinica en donde usted va a ser intervenido que le diga la verdad en cuanto al personal de sala de operaciones que lo va a atender y a la calidad de los equipos de  anestesiología.

viernes, 15 de julio de 2011

Villanos en anestesiología (7): el cirujano aspaventero



Es bueno comenzar el post con una aclaración: en la universidad (pre y postgrado) he sido alumno de muy buenos cirujanos. En todos los hospitales y clínicas en que laboré he tenido el honor de alternar con muchos de los mejores cirujanos de mi país hacia los cuales siento los mayores respeto y admiración. Ni hablar de mi actual centro de trabajo, sede de una de las mejores escuelas de cirugía cardiovascular de Sudamérica quirófanos donde operan los mejores.

En resumen: no tengo nada contra mis colegas cirujanos. En esa especialidad tengo excelentes amigos y compañeros de gloriosas jornadas de trabajo en sala de operaciones, luchando (con éxito en una vasta mayoría de casos) contra la muerte. (*)

Pero no falta algún desubicado cirujano que dedica toda su estancia en el quirófano no a intervenir serena y sabiamente a su paciente, sino a hacer aspavientos, hablar sandeces y maltratar al personal (enfermeras, residentes, anestesiólogos), de puro gusto o cuando las cosas no le salen bien -por sus incapacidades- y tiene que echar la culpa a otros de la manera más artera y cobarde.


Prestigiosa neurocirujano Nepucena Mavila, poniendo en su sitio al jefe de anestesiología de su hospital

Los casi veinte años que tengo en la especialidad me han enseñado que el cirujano que pierde la cordura o los papeles es el cirujano limitado, inseguro, incapaz. Todos los médicos que trabajamos en sala de operaciones, sala de shock-trauma y unidad de cuidados intensivos sabemos que no siempre sale bien lo planeado en cuanto al manejo del paciente crítico. Pero para eso tenemos un plan de contingencia (el plan "B" y hasta el "C"). Eso nos da la tranquilidad y confianza para trabajar en situaciones de apremio. El especialista limitado y mediocre, que no tiene alternativas de solución, es el que se pone nervioso. Y esos nervios lo traicionan y bloquean y se dedica a gritar, echar la culpa a los demás de sus errores y descuidar una adecuada atención quirúrgica a su paciente. ¡Tengan cuidado con él!

El Dr. Vitín E. Nanno en acción

Cuentan del Dr. Vitín E. Nanno, conocido cirujano cardíaco muy aspaventero y gritón, que se pasa la intervención criticando de mala manera la "incapacidad" de los otros habitantes de la sala de operaciones. Pero un pequeño detalle: ¡es incapaz de operar un by-pass coronario! No es fantasía, es la cruda realidad. ¡Se pasa el tiempo quejándose de las "limitaciones" de los demás cuando él tiene la más inmensa limitación!

Censurable la actitud del cirujano aspaventero, pero mucho más censurable aún la actitud de enfermeras y anestesiólogos que no saben hacerse respetar. Los médicos residentes sí que están en un problema: su status de especialistas en formación (alumnos) no les permite responder a algún ataque de la manera que quisieran. ¡Pero para eso hay un anestesiólogo en sala! ¡Para defenderlos pues!

[*] A propósito, un afectuoso saludo a mi "pata" Alfredito, extraordinario cirujano cardiovascular y persona, fan de este blog.

lunes, 11 de julio de 2011

Villanos en anestesiología (6): el parcializado auditor de la clìnica o la EPS


La Auditoria Medica es la evaluación sistemática de la calidad, de la racionalidad técnico–científica y de la racionalización de los recursos de la atención en salud realizada por personal independiente a la operación. Posee dos componentes primordiales:
1) De terreno: se hace para evaluar en forma sistemática, continua e integral la calidad de la asistencia médica que se le ofrece al paciente hospitalizado en las Instituciones Prestadoras de Salud (procedimientos empleados para su diagnóstico, tratamiento y rehabilitación y su uso racional y correcta facturación).
2) De cuentas médicas: proceso enfocado a realizar una evaluación sistemática, continua e integral de las cuentas médicas, desde el punto de vista administrativo, financiero y de pertinencia médica, según la normatividad vigente y los parámetros contractuales definidos por las partes.

http://auditoriamedica.wordpress.com/servicios/auditoria-en-salud/

En pocas palabras, el auditor médico se encarga de evitar que hayan "estafas" en el proceso de atención al paciente. Él objetará el proceso (el seguro no lo pagará) y solicitará explicación escrita a los médicos en las siguientes situaciones, por ejemplo:

* Se han utilizado dos marcas diferentes de antibiótico que atacan el mismo tipo de infección.
* Se ha efectuado una tomografía cerebral en un paciente sin historia de enfermedad del sistema nervioso.
* En una anestesia puramente regional (paciente despierto) se ha utilizado un tubo traqueal (indicado para ventilación mecánica en anestesia general).
* Un médico registrado como traumatólogo figura como primer cirujano en una cesárea (terreno del obstetra).
* Un paciente ingresa al quirófano con un diagnóstico "X" pero la operación realizada está indicada para un diagnóstico "Y".

El auditor evita que malos profesionales de la salud y malos pacientes -también- hagan ilícito uso de los seguros médicos. Es muy importante que sea independiente e imparcial, que "no se case con nadie". Por eso este personaje se convierte en "villano" cuando juega a favor de un bando en perjuicio del otro, con el fin supremo de ahorrar dinero a la clínica o la entidad prestadora de salud (EPS) sin importarle que algún médico deje de recibir sus merecidos honorarios.

Catéter venoso central
Una vez en una clínica colocamos un catéter venoso central a un paciente que se operaba por padecer peritonitis y sepsis. El auditor objetó la facturación del procedimiento aduciendo que era labor de intensivistas y no de anestesiólogos (qué equivocado estaba). Se negaron a pagar nuestros honorarios. Pues bien, lo lógico era que también se objete el uso de los insumos correspondientes (catéter, ropa quirúrgica, equipo de sutura, etc.). Pero no fue así. La EPS no reconoció los honorarios del médico pero sí aceptó pagar a la clínica los insumos que facturó.

Auditor médico de la clínica V-Salius de esta capital, saludando a su director
Todo gracias al auditor villano. Nada objetivo, nada imparcial. Todo para ganarse la simpatía del director de la clínica y lograr que le den un panetón barato como aguinaldo navideño.

miércoles, 6 de julio de 2011

Villanos en anestesiología (5): el(la) jefe(a) de anestesia sin personalidad


Muchas veces escuchamos a autoridades hospitalarias, políticos y periodistas quejándose de la labor de algunos anestesíólogos o anestesistas del medio. Pero lo que no pueden (o no quieren) es darse cuenta de que en estas fallas, dignas de la desaprobación del público, tiene que ver mucho la jefa o el jefe del servicio y/o del departamento de anestesiología. Ella o él tienen -en el papel- la capacidad de solucionar cualquier error de algún subordinado y el deber de realizar cualquier acto anestésico que haya sido injustificadamente suspendido por alguno de sus anestesiólogos(stas). [Ver post del "anestesista incompetente"]

Dr. William Cross, inolvidable ex-jefe de anestesia
del Obreros' Social Security National Hospital
Claro que esto se da en el papel, o sea con jefes de anestesia extremadamente competentes, como El Papacho (jefe de la clínica Javicho Prada) o la Dra. Grettel Castelo (ex jefa del Incores Alud), entre otros respetables colegas. Pero existe hoy un grupo importante de jefes en nuestra especialidad que dejan mucho que desear en su desempeño.

Les cuento el caso del Dr. Johan Cruyff (alias de un apreciado y extraordinario anestesiólogo y amigo, ex residente nuestro) que un día tuvo una discrepancia con el cirujano cardiovascular de su hospital. Este último, en una actitud cobarde y muy criticable, acudió a la jefatura de anestesia a quejarse y a imponer que el Dr. Cruyff no sea programado nunca más en cirugía cardíaca. La autoridad máxima de anestesia de uno de los hospitales más prestigiosos del país aceptó servil y (más) cobardemente  la orden del cirujano. No tuvo las pelotas de decir "yo soy el jefe" (su incompetencia lo hace temblar de miedo y traicionar a su subordinado) y poner al cirujano en su sitio.

¡Qué falta de personalidad! ¡Qué asco! ¡Qué vergüenza! ¿Dónde quedó la jerarquía de la jefatura de nuestra gran especialidad? ¿Dónde está ese general que nos va a dirigir y llevar hacia la victoria en nuestra cotidiana guerra contra la muerte en sala de operaciones?. El jefe de anestesia sin personalidad equivale al Almirante del Monitor Huascar que rehuye como gallina el combate en Angamos contra los chilenos, para ir a solicitar asilo a las Islas Galápagos, o al Coronel en el Morro, que entrega Arica al enemigo sin disparar ningún cartucho y solicitando misericordia de rodillas.

Dr. Vitocho Magallinas, un día cualquiera en el ejercicio
"viril, jerárquico y autónomo" de su jefatura, atendiendo al
malgeniado jefe de cirugía de corazón y vasos sanguíneos.
Para nuestros visitantes del extranjero, este espécimen es la antítesis de un general McArthur (no cumpliría su promesa de volver a rescatar las Islas Filipinas y se iría a refugiar entre los brazos de su mamá en su país) o de un general De Gaulle (apoyaría al gobierno títere de Petain y se convertiría en un lacayo de los invasores nazis). Por eso hay que tener mucho cuidado con él. Es nuestro propósito llevarlo a su desaparición de este planeta, para bien de colegas y pacientes.

El jefe de anestesia sin personalidad se mantiene en su puesto -pese a su inutilidad- porque es una buena marioneta de los gerentes de hospitales y clínicas que quieren atención en cantidad (buenas ganancias) pero no de calidad (no les importa la salud del paciente ni la seguridad del médico). Gerentes que presionan para que se opere no importa cómo (para mejorar las estadísticas y obtener beneficios personales) imponiendo miedo al personal de sala de operaciones a través de un decrépito jefe anestesista.

Jefa de anestesia y director del Carry-On Hospital del primer
puerto del país
Estimados colegas anestesiólogos: hasta cuándo se va a soportar a esta calamidad de jefes, es hora de dar el golpe de estado, de iniciar la revolución.

Villanos en anestesiología (4): la belicosa familiar del paciente

Cuando una intervención quirúrgica (especialmente si es de emergencia) está muy próxima, es comprensible que paciente y familiares se encuentren con los nervios de punta. De ahí que se puede esperar cierto grado de "agresividad" de ellos hacia los médicos integrantes del equipo quirúrgico, producto de la angustia por la que están pasando.

Pero lo que es inadmisible es que el familiar y/o sus familiares agredan a quemarropa al anestesiólogo, una vez que éste se presenta y explica el plan anestésico, so pretexto de estar muy "nerviosos" o simplemente porque creen que el poner su dinero les da derecho a maltratar sin asco al prójimo.

Una vez, en la clínica Pablo Santo (¡cuando no!) del barrio de Montaña Rica de esta capital, habían programado para resonancia magnética (RM) cerebral, debido a "convulsiones", a un niño de cuatro años. Se le explicó a la mamá que se administraría anestesia general mediante mascarilla al paciente y, una vez dormido, ella debería dejar la sala de procedimientos y esperar en el hall.

La mamá, sorprendida, agresiva y algo neurótica, nos manifestó que de ninguna manera saldría de ahí, que tenía que quedarse porque ella sabía cuando convulsionaba su hijo y era indispensable que nos de aviso de ello. "Muchas veces mi hijito convulsiona solamente moviendo un dedo o respirando rápidamente y usted no se va a dar cuenta", nos dijo.
¡Caramba! A la usual dificultad para realizar un procedimiento médico que surge de la presencia del familiar del paciente en sala se iba a añadir el gran problema de una mamá neurótica molestando los cuarenta minutos que dura la RM al interpretar cada movimiento que haga el niño como una convulsión y, de esta manera, impidiendo un adecuado desarrollo del acto anestésico. Ni hablar, insistimos cortésmente que espere afuera...
-Por favor, señora, espere tranquila afuera, que la señorita enfermera y yo vamos a cuidar muy bien a su hijo.
-De ninguna manera, doctor. Si me voy, ¿quién le va a avisar que eso que parece un suspiro es en realidad una convulsión?
-Señora, por caridad, entienda. No es recomendable que un familiar se quede en sala de procedimientos. Usted me está obligando a suspender la RM...
-¡Caray, doctor! ¿¡Qué oscuro motivo  habrá para que usted insista tanto en quedarse a solas con un niño de cuatro años!?

Suspendí la RM porque no existían las condiciones para efectuarla y porque no iba a permitir jamás que se me agreda así tan gratuita y salvajemente (¡me trataron de pedófilo!). Me dirigí a sala de operaciones y reporté lo sucedido al jefe, el Dr. Vitocho Magallinas.


El Dr. Magallinas, luego de intentar discutir
con la mamá del paciente de la RM
El (la) familiar belicoso(a) no comprende que el anestesiólogo es un ser humano y merece respeto como tal y que necesita la mejor de las disposiciones para obtener una gran performance anestésica en beneficio del paciente. Un médico maltratado, insultado y amenazado con demandas judiciales no va ingresar a quirófano a hacer su trabajo con el mejor de los ánimos.
A propósito, ¿saben qué sucedió luego de reportar lo acontecido al jefe de anestesia de la clínica? ¿Defendieron al anestesiólogo exigiendo que la mamá del paciente se disculpe? ¡No! Enviaron un reemplazante para que atienda la RM. No se reportaron incidencias posteriores.
¡Bingo! El jefe Dr. Magallinas tuvo el cuidado de mandar a RM a otro anestesista servil y sin personalidad, idéntico a él.
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