miércoles, 10 de agosto de 2011

Villanos en anestesiología (9): la sociedad de anestesiología que no habla


Sucedió hace varios años. Durante toda la semana se presentaba el avance de un reportaje de un programa periodístico, en la TV, que contaba lo acontecido con una joven puérpera quien falleció víctima de una hemorragia severa post-parto en un hospital de maternidad de esta capital. Este lamentable caso desató un verdadero escándalo y generó gran expectativa por conocer sus detalles y saber si existió o no negligencia médica.

La paciente tuvo una abundante hemorragia post-parto que la llevó al shock hipovolémico. Obstetrices y médicos de guardia se percataron demasiado tarde del problema y fue llevada a sala de operaciones, para cohibir el sangrado quirúrgicamente, cuando ya su estado era extremadamente crítico.


La joven madre falleció y el público pedía las cabezas de todos los trabajadores de guardia implicados en el asunto.

Llegó el día domingo y el reportaje fue emitido. La periodista que lo presentó opinó al respecto: "La paciente sangró abundantemente posteriormente al parto y la obstetriz y el médico residente de guardia se dieron cuenta demasiado tarde del problema. Cuando avisaron al jefe de guardia ya el estado de la joven madre era de pronóstico reservado. Y fue trasladada a sala de operaciones, donde el anestesista, a pesar de su gravísima condición, cometió la imprudencia de aplicarle anestesia general".


¿Cómo? ¿Cuál imprudencia? ¡Por favor! Si un paciente se encuentra en estado crítico por hemorragia severa y va a ser intervenido quirúrgicamente está indicada anestesia general. No a dosis plenas de anestésicos ni con métodos simples de monitoreo. Sí con colocación de tubo traqueal y catéter venoso central y posterior traslado a la unidad de cuidados intensivos. La elección de anestesia general como técnica estuvo acertada. La reportera se equivocó completamente -debió documentarse antes de hablar semejante disparate- e informó falsedades a los televidentes.


Y la Sociedad de Anestesiología no hizo nada al respecto. Ningún representante suyo apareció en televisión para poner las cosas en claro y a defender al colega implicado. El público se quedó con la errónea mala impresión de que, una vez más, los anestesiólogos somos los malos de la película.

Todos los días aparece en televisión un médico cirujano plástico, cardiólogo, pediatra, gastroenterólogo, etc. mostrando al público las bondades de su trabajo y la relevancia de su especialidad. ¿Cuándo aparecerán en TV los anestesiólogos y la gente, por fin, conocerá, a cabalidad, lo que hacemos? La Sociedad de Anestesiología tiene la palabra.
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