miércoles, 6 de julio de 2011

Villanos en anestesiología (4): la belicosa familiar del paciente

Cuando una intervención quirúrgica (especialmente si es de emergencia) está muy próxima, es comprensible que paciente y familiares se encuentren con los nervios de punta. De ahí que se puede esperar cierto grado de "agresividad" de ellos hacia los médicos integrantes del equipo quirúrgico, producto de la angustia por la que están pasando.

Pero lo que es inadmisible es que el familiar y/o sus familiares agredan a quemarropa al anestesiólogo, una vez que éste se presenta y explica el plan anestésico, so pretexto de estar muy "nerviosos" o simplemente porque creen que el poner su dinero les da derecho a maltratar sin asco al prójimo.

Una vez, en la clínica Pablo Santo (¡cuando no!) del barrio de Montaña Rica de esta capital, habían programado para resonancia magnética (RM) cerebral, debido a "convulsiones", a un niño de cuatro años. Se le explicó a la mamá que se administraría anestesia general mediante mascarilla al paciente y, una vez dormido, ella debería dejar la sala de procedimientos y esperar en el hall.

La mamá, sorprendida, agresiva y algo neurótica, nos manifestó que de ninguna manera saldría de ahí, que tenía que quedarse porque ella sabía cuando convulsionaba su hijo y era indispensable que nos de aviso de ello. "Muchas veces mi hijito convulsiona solamente moviendo un dedo o respirando rápidamente y usted no se va a dar cuenta", nos dijo.
¡Caramba! A la usual dificultad para realizar un procedimiento médico que surge de la presencia del familiar del paciente en sala se iba a añadir el gran problema de una mamá neurótica molestando los cuarenta minutos que dura la RM al interpretar cada movimiento que haga el niño como una convulsión y, de esta manera, impidiendo un adecuado desarrollo del acto anestésico. Ni hablar, insistimos cortésmente que espere afuera...
-Por favor, señora, espere tranquila afuera, que la señorita enfermera y yo vamos a cuidar muy bien a su hijo.
-De ninguna manera, doctor. Si me voy, ¿quién le va a avisar que eso que parece un suspiro es en realidad una convulsión?
-Señora, por caridad, entienda. No es recomendable que un familiar se quede en sala de procedimientos. Usted me está obligando a suspender la RM...
-¡Caray, doctor! ¿¡Qué oscuro motivo  habrá para que usted insista tanto en quedarse a solas con un niño de cuatro años!?

Suspendí la RM porque no existían las condiciones para efectuarla y porque no iba a permitir jamás que se me agreda así tan gratuita y salvajemente (¡me trataron de pedófilo!). Me dirigí a sala de operaciones y reporté lo sucedido al jefe, el Dr. Vitocho Magallinas.


El Dr. Magallinas, luego de intentar discutir
con la mamá del paciente de la RM
El (la) familiar belicoso(a) no comprende que el anestesiólogo es un ser humano y merece respeto como tal y que necesita la mejor de las disposiciones para obtener una gran performance anestésica en beneficio del paciente. Un médico maltratado, insultado y amenazado con demandas judiciales no va ingresar a quirófano a hacer su trabajo con el mejor de los ánimos.
A propósito, ¿saben qué sucedió luego de reportar lo acontecido al jefe de anestesia de la clínica? ¿Defendieron al anestesiólogo exigiendo que la mamá del paciente se disculpe? ¡No! Enviaron un reemplazante para que atienda la RM. No se reportaron incidencias posteriores.
¡Bingo! El jefe Dr. Magallinas tuvo el cuidado de mandar a RM a otro anestesista servil y sin personalidad, idéntico a él.
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