miércoles, 22 de junio de 2011

Villanos en anestesiología (3): el anestesista incompetente

Sucedió (y va a seguir sucediendo mientras no designen verdaderos jefes de anestesiología) durante una guardia nocturna en un conocido hospital de la capital. No nos inventamos nada. Para qué, si la realidad supera largamente a la ficción. El neurocirujano programó a un recién nacido con hidrocefalia severa para operarlo de emergencia. El cuadro se había complicado con una encefalopatía hipóxica (el cerebro comprimido por la hidrocefalia causaba que se deteriore la función respiratoria) y era urgente descomprimir el cerebro para que el bebé recupere una buena respiración y logre sobrevivir.

El pequeño paciente ya estaba en el quirófano siendo monitorizado por el anestesista cuando, luego de colocarle el sensor del oxímetro de pulso, la pantalla del monitor mostró un valor muy bajo de oxigenación de la sangre, como era previsto para este tipo de enfermedad.


En la imagen de la derecha se nota cómo la obstrucción del acueducto detiene la circulación de líquido céfalo-raquídeo y se "embalsan" los ventrículos laterales del cerebro, comprimiéndolo y ocasionando que se altere la regulación de la respiración
-¡El bebito está oxigenando bajo!- exclamó el anestesista.
-Claro que sí, es parte de su patología- respondió el neurocirujano.
-Así no se puede operar, colega neurocirujano, tienen que compensarlo.
-Justamente la operación es para compensarlo.
-No. Tiene que evaluarlo el neumólogo pediatra.
-Escúchame colega anestesista...¡si el bebé no se opera de una vez va a dejar de respirar y se va a morir!
-No. Que lo vea el neumólogo y le recete su jarabe para los bronquios. Mañana cuando esté mejor se opera...

Y se suspendió la intervención quirúrgica. Se esperaba que el neurocirujano pelee un poco más para que no sucediera así. Pero el nene se quedó sin operarse y su pronóstico se ensombrecía. Todo por culpa de un anestesista incompetente.

Conocido jefe de anestesia de un conocido hospital peruano, donde se atienden "obreros"

El anestesista incompetente suspende operaciones sin razón válida. Se muere de miedo de administrar anestesia consciente de sus limitaciones, o su falta de conocimientos lo hace expresar disparates. Y perjudica tremendamente al paciente que deja de operarse. Se tornan inútiles la larga espera, el ayuno prolongado, el enema evacuante, la suspensión de medicamentos importantes, las expectativas y la angustia de los familiares. Y esto es en el mejor de los casos.

Porque en el peor de los casos un paciente puede fallecer por la suspensión injustificada de una cirugía de emergencia.

El Dr. Moisés Ponce Malaver, con respecto a la causalidad en el tema de mala praxis médica dice:

"Para ser incriminado judicialmente debe existir una relación causa–efecto (médico–daño o muerte), que debe ser directa, próxima y principal del resultado. El médico no quiere la consecuencia dañosa pero sí quiere obrar imprudentemente o con negligencia".
Ejemplos:
Omisión o no aplicación del tratamiento adecuado que priva al enfermo de su posibilidad de curación.
Falta de rapidez en una intervención quirúrgica o médica.


Por culpa del anestesista incompetente nuestra especialidad no acaba de despegar.  Los fallecidos y lisiados por obra y gracia de inútiles que no se sabe cómo aprobaron una residencia de anestesiología, y que son premiados con un trabajo en una clínica en razón a sus módicos honorarios, con justicia nos instan a trabajar muy duro para librar a nuestra querida especialidad de esta clase de peste.

Los villanos anestesistas no caminan solos. No vivirían tanto tiempo sin un jefe de servicio de anestesia incompetente como ellos. Será tema para un próximo post.
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